Juan Rodó: “A veces me miran como si fuera un semidios”

A partir de hoy y durante siete funciones por semana, el cantante y actor se pondrá en la piel del mago Merlín en Excalibur, la nueva megaproducción de Cibrián-Mahler. “Es un personaje de fantasía pero con mucho humor”, revela. 

Aunque Juan Rodó puede caminar por la calle y pasar inadvertido entre la gente, cada vez que está en el escenario las miradas del público se fijan, siempre, sobre él. El protagonista de Los Miserables, Las mil y una noches, Otelo y la infalible Drácula vive la dualidad de ser casi un desconocido para el universo de la fama y los mediáticos y un semidios para sus fieles seguidores, que lo acompañan desde hace más de 20 años.

–¿Qué te dice la gente?
–De todo. Frases como “verte me cambió la vida” o “en momentos de tristeza o enfermedad, escuchar tu voz me saca de este mundo”. Realmente uno no es consciente de lo que hace, yo hago lo que sé hacer y no mido lo que pasa con el público. Lo que sí me puedo dar cuenta es que a la gente le hace muchísimo bien y que se transporta, por el rato de la función, a otra realidad que a veces necesitamos. También me ha ocurrido muchas veces, que las personas no me pueden hablar: gente que me abraza y que está temblando, personas que me piden una foto y veo que tiemblan.

Pareciera que la fórmula de combinar música, texto y actuaciones en las comedias musicales siempre tiene como resultado un público apasionado. Esto es lo que vive desde hace más de 20 años la dupla de Pepe Cibrián y Ángel Mahler cuando estrenaron en 1991 Drácula y que, desde entonces, los volvió la dupla de director artístico y musical más importante del país. La mayoría de sus obras tuvieron a Juan Rodó como protagonista, el artista predilecto de la compañía. Hoy, buscarán reactivar la magia con el estreno de Excalibur, el musical más costoso de los directores y con el que apuestan a repetir la historia de éxito que generó Drácula.
Con Excalibur, una leyenda musical, Pepe Cibrián y Ángel Mahler decidieron lanzarse a lo majestuoso. La historia retoma el mito de las hazañas de Arturo (Emilio Yapor) para reconquistar la espada que le dará el derecho a reclamar su reino y cómo es guiado por el mago Merlín (Juan Rodó), que en esta versión no es un encantador viejito sino un poderoso y tierno guerrero. La puesta incluye un gran despliegue de efectos visuales y trucos de ilusionismo (ver números).

–¿Qué riesgos tiene esta puesta?
–Queremos buscar la excelencia en lo que hacemos. Siempre el desembarco en un estreno es un parto doloroso, pero al final es feliz. Uno espera que en el estreno salga todo bien, pero siempre hay un riesgo de falla, más en esta obra, donde hay más rubros que la complican. Por ejemplo, movimientos escenográficos no habituales, tenemos una escenografía fastuosa, de carros y de coordinación. El escenario es móvil y hay un tránsito bastante complicado para los maquinistas y para los actores. A esto, hay que sumarle trucos de ilusionismo, que pueden no salir. Además, tengo que cantar y el cantante es como un atleta, si se pasa de rosca, uno pierde el nivel de lucimiento vocal. Hay que tratar de balancear y descansar lo que más se pueda, pero tengo mucho desgaste. Cantar estas piezas es muy difícil, a cada rato estoy al borde del accidente. Yo ya sé que es así, en todas las obras me ha pasado y este es mi protagónico número 12.
–¿Qué es lo que te pone más nervioso?
–El estreno es un momento de ansiedad y de sufrimiento. Con los años, me voy poniendo más nervioso. A medida que gano experiencia, siento que el público espera más de mí. Eso presiona y me crea una sensación de nerviosismo, que hace que uno esté alerta en todo. Pero lo que yo quiero destacar, más allá de toda esta parafernalia, es que Pepe ayuda a crear la magia en la actuación y eso es lo que hace que el público quede cautivado. Lo otro –los trucos, los efectos visuales– por supuesto que suman y es muy lindo de ver, pero Pepe confía en su texto, confía en los actores  y en la dirección.
Juan Rodó conversa con Tiempo Argentino en la escalera del Teatro Astral, rodeado de pedazos de escenografía que todavía no se colocaron y se guardan en el hall del teatro. Se pueden ver las cúpulas de un castillo, un banco y varios cajones. Un rato antes de empezar la entrevista, un problema con la técnica casi hace estallar los nervios de Pepe Cibrián y tuvieron que repetir varias veces una escena. Ese día ningún actor podrá abandonar los ensayos antes de las 2 de la madrugada.

–¿Qué es lo que más te gusta del trabajo de Pepe Cibrián?
–Los ensayos con Pepe son una perla, son momentos muy felices, él trabaja con los actores con pasión y creatividad. Es un momento que no se da con ningún director que yo conozca: esa pasión que él pone en el actor, en la persona, para lograr lo mejor de sí, es único. Pepe se preocupó por darme los mejores momentos de lucimiento y de verdad busca que yo esté en el mejor nivel. Ese cuidado no lo tiene nadie. Y además nos miramos y nos entendemos al instante. Esa química nos caracteriza.
–¿Este es el personaje más distinto que te toca interpretar?
–Esta es una actuación totalmente novedosa y un rol completamente distinto a todos los que he encarnado. Más allá de que Merlín es un mago y un personaje de fantasía, también tiene mucho humor, momentos disparatados, delirados. La gente no espera eso de mí, no espera ese tipo de actuación. No sé si de cómico, porque no lo es, pero sí es un personaje de comedia. Creo que va a causar mucha sorpresa. Me gusta romper estructuras y que la gente pueda ver otra faceta de Juan. Pepe tiene mucho humor, yo me prendí a las bromas y agregamos más gags. No sabía que podía explotar tanto ese costado cómico. Es un personaje que está en un nivel de locura, de genialidad y de sabiduría. Fue un gran descubrimiento.
–¿Qué pasa si no salen los trucos de magia?
–Los trucos de magia son un elemento de preocupación, porque no soy mago y tengo que aprender a serlo. Pero por lo que aprendí, los magos tienen mucho de actor, gran parte del truco de magia es creerlo y hacer que lo crean, todo pasa por la actitud de cómo uno lo hace. Por ahí el truco es una pavada, pero la manera en que uno lo presenta es lo que crea la magia. Pero a esto hay que sumarle que mientras hago un truco, tengo que cantar, actuar y manejar muchos factores al mismo tiempo. Excalibur tiene un final muy emotivo. Una apuesta muy sensible, que me entusiasma mucho. Está el mensaje del maestro, o del padre, que cumple su misión de llevar a este hijo, o su discípulo, a que logre ser rey. Creo que ese es el momento más emotivo de todos. Y se logra con una música increíble y la combinación con el actor lo hace una mixtura explosiva. Además, la actuación hablada ha adquirido mucha más potencia y le permitió a mi personaje llevarla al extremo del delirio.
–Dicen que en las comedias musicales, las canciones llegan cuando las palabras no alcanzan. ¿Qué opinás?
–Creo que el lenguaje de la música es el más universal. Tiene una llegada directa al ser humano, a la sensibilidad, libre de lo racional. Un gran cantante es más admirado que un gran actor. Esto lo digo en base a mi experiencia, la gente vincula al cantante con lo sublime, alcanza una esfera que es especial. Y el público, después de ver nuestras obras, sale extasiado, como si hubiese sido hipnotizada por un momento. Es un fenómeno raro: a veces veo la cara con la que me miran como si fuera un semidios. Y no lo soy.

Fuente: Tiempo Argentino

Entradas de Excalibur en venta en Plateanet

FITO PAEZ SE PRESENTA ESTE JUEVES EN MAR DEL PLATA

En octubre Fito Paez realizó un concierto inolvidable en el Gran Rex. A poco más de un mes de aquella presentación, Paez recoge la esencia de esa noche y la traerá a Mar del Plata donde el jueves 17 de noviembre a las 21 en el Radio City del Centro de Arte RadioCity+Roxy+Melany, interpretará al piano todos sus hits. Desarma y Sangra, Dale alegría a mi corazón, A rodar mi vida, Tema de Piluso y El amor después del amor, entre otras, son algunas de las canciones que forman parte de la historia en el rock nacional y que al interpretarlas sólo al piano, Paez obtiene una ovación con cada una. Para este excepcional concierto de Fito Paez en la ciudad, las entradas ya están a la venta en la boletería del teatro y por sistema Plateanet.

Tal vez la presentación de Fito Paez en Mar del Plata sea una antesala al nuevo material del artista que saldrá a la venta el próximo 29 de noviembre y del cual ya se conoció el primer corte: “Un beso y una flor” el clásico de Nino Bravo. El músico, que ya cuenta con más de 3 millones de discos vendidos en su haber, recientemente lanzó este nuevo álbum titulado “Canciones para Aliens”.
Según el propio Fito, su nuevo disco “son canciones de artistas del mundo. Recuerdo un álbum con los éxitos de Nino Bravo en los años setenta, y ésta como algunas otras canciones, quedaron grabadas en la memoria sentimental, que es de lo que se trata, también este álbum. “Canciones Para Aliens” es una idea de álbum que surgió después de grabar una versión de “Esta tarde vi llover” de Armando Manzanero junto a Leo Sujatovich, productor del álbum. Se me ocurrió que podríamos hacer una serie de grabaciones para enviar al espacio, como un mensaje en una botella y que lo escuche alguien en algún recóndito lugar del universo. Parte de las canciones más hermosas del mundo. Con autores de todas las nacionalidades. Este sería el primero de una serie de discos que seguiremos haciendo en el futuro con otras canciones de otros lugares y otros autores” aseguró el rosarino.
El show de este jueves en Mar del Plata es una propuesta diferente y muy esperada por sus fans, en donde Paez y sólo con su piano, será el deleite de todos con los éxitos que lo llevaron a ser un ícono en el rock nacional. Después de La Feliz, Fito seguirá girando por Córdoba, Mendoza, Bogota, Medellín y muchos destinos más.

Fuente: Código Mar del Plata

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Polémica en escena

“Sálvame, el musical” Aborda el tema del aborto.

Un tema polémico (todavía sin resolución legal), en formato teatral. Es que la cuestión excluyente de Sálvame, el musical es si una mujer debe abortar o no, de acuerdo a determinadas circunstancias.
La protagonista, Soledad (¿nombre premonitorio?), queda embarazada de su novio, Javier, con quien no convive. La joven, a los 18 años, se siente desprotegida, precisamente en soledad, porque nadie le acerca la solución ideal a un problema del que no supo protegerse (entiéndase, el uso de preservativos). En medio de una pelea, el muchacho le tira una frase-cachetazo al decirle que no la quiere a ella ni al bebé que está en camino. Su amiga Irene es partidaria de que aborte; los padres (Herminia y Damián), le recriminan la situación por la que está atravesando; su tía Ana es la única que la comprende, e inclusive le ofrece cuidar a la criatura como si fuera su propio hijo; un psicólogo la alienta a que tenga a su niño y le desliza la posibilidad de darlo en adopción.
Durante la visita a un médico, al que concurre con la frágil idea de abortar, sólo encuentra indiferencia de parte del profesional. Cero contención. Así las cosas, Soledad comprende que le quedan dos posibilidades extremas: ser considerada una prostituta o una madre soltera. Además, la acorrala el miedo al rechazo de sus compañeras de la escuela, de otros familiares y de otros amigos cuando se enteren de que está embarazada, un miedo que termina de desequilibrarla. Soledad está parada, sin matices intermedios, entre la vida y la muerte de un bebé inocente que espera su decisión final.
Escrita por Alfredo Lasarte hace más de una década, esta pieza no cedió actualidad porque aún hoy surge el dilema de aceptar el aborto por necesidad, o de rechazarlo por motivos éticos, de amor y religiosos. Mezclándose con las distintas escenas van ocupando espacio varias canciones, tomando posturas a favor o en contra. A pesar de que la obra se inscribe en el género musical no hay bailes, no son necesarios para ilustrar el relato.
En cuanto a la puesta, Enrique Joaquín Barros optó por lo austero, dejando el lugar principal a las palabras. En el elenco, Agustina Ferrari, Luciana Benítez Moreira, Roy Cifre, Luciana Dorfman, Gabriel Candia, y el mismo director, Barros, se manejan con pasión interpretativa.

Con la intención de brindar un espectáculo que haga pensar a la sociedad sobre algo que afecta a muchas mujeres, tal como lo sugiere la información previa, Sálvame, el musical despliega una apelación tanto a la solidaridad como a la moral.

Fuente: Clarín Espectáculos

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Veinte años no es nada

Llegó a este mundo sin dolor y sin llanto ante la mirada de 5500 personas. La sala de parto era el Luna Park y su progenitor, Pepe Cibrián, al frente de Drácula . Aunque el documento diga que por entonces tenía 22 años, hoy se cumplen dos décadas de aquella fecha que ella considera su nacimiento y Cecilia Milone los festeja con un espectáculo que escribió, dirige y protagoniza: Valiente y sentimental . “Hay que ser muy valiente para, con este apellido siciliano, celebrar con música española”, dice ante la mirada atenta de Annie, su perra, que la sigue a sol y sombra y no parpadea ante los flashes.

“Me emociona más esta fecha que cualquier otra de mi vida. Sentí que daba inicio a mi vida aquella noche, cuando debuté con Drácula, y quería armar este espectáculo que no repasa, sino que reinventa mi carrera por completo”, dice Milone, conocida como intérprete de tango, que apuesta ahora por la canción española.
 
Las imágenes y sonidos de su infancia aún suenan en el pulso de esta artista, marcadas por las castañuelas de su tía Mari, las canciones de su abuela madrileña, y Victoria, su tía gallega. Esos recuerdos son su hogar y también un abismo: “Cuando estuve frente a Lola Flores en el Astral, interpretando el «Réquiem por Federico», algo tan fuerte me pasó que mi papá tuvo que sostenerme porque quería lanzarme por el balcón del palco”.
 
Además de las raíces españolas y de la rama paterna, de San Luis, Milone tiene otra familia: “Pepe Cibrián no sólo me dio a luz, sino que me integró a su mundo. Pasé de cenar en mi casa a hacerlo con Nati Mistral y Ana María Campoy, Enrique Pinti, Carlos Perciavalle, Juanito Belmonte, Ana Acosta, todos ellos hoy son muy importantes en mi vida”.
 
En esta boda de porcelana, Milone también recuerda a la actriz, la misma que enamoraba a Dady Brieva en Gasoleros o que compartía sketches con Guillermo Francella en Poné a Francella . “Soy esto, esta artista integral que puede recitar un clásico con la misma pasión y respeto que cuando dice una tontería para hacer reír, porque lo único que quiero hacer es agradecer y festejar. A mí la vocación me ha sostenido la vida. No tuve grandes protagónicos ni en TV ni en teatro, aunque tuve trabajos importantes. Si sigo sobre el escenario es porque el público me sigue eligiendo. No soy un producto armado o comercial.”
 
¿Por qué valiente? “Por animarme a la música española, que es una parte de mí, aunque esté instalada en el público como cantante de tango. Es mi identidad.” ¿Por qué sentimental? “Por el repertorio, donde incluí algunas de mis poesías. Hay mucho humor, pero también hablo de la pasión, de los celos, de la alegría y del sexo. Incluso le hago un homenaje a los hombres de mi vida”, dice desde una butaca del Maipo, donde compartió el escenario con Jorge Lanata en La rotativa .
 
“Soy mi propia jefa. Es la primera vez que estoy en todo. Quería encontrarme con esa Cecilia de mi infancia. Investigué durante mucho tiempo y quise imprimirle mi propio sello. No hacerme la española, sino una argentina que interpreta en sus ritmos originales españoles, algo de tango, y también el bolero, la salsa y el merengue flamenco”. En Valiente y sentimental, Rubén Calegari acompañará a Milone como músico invitado, la dirección musical y arreglos son de Gustavo Calabrese y la coreografía, de Analía Riamonde.
 
“Dentro de 20 años me imagino con la misma pasión, un poco más tonta, quizá, porque me emociono, pero no me llego a quebrar. Quizás haga la nota de otro aniversario llorando. No lo sé. Sólo quiero producir algo bello cada vez que subo al escenario”, dice con la adrenalina de quien se encuentra frente a su propia fiesta de cumpleaños..
 
PARA AGENDAR
Valiente y sentimental . Espectáculo con Cecilia Milone Maipo Kabaret Esmeralda 443. Miércoles a sábados, a las 21; domingos, a las 20.30

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Fuente: La Nación Espectáculos

Tengo un mal comportamiento

Tiene a su público cautivo. Sin necesidad de una gran campaña de prensa previa, lo esperan coreando su nombre, lo reciben con estruendo de tribuna, celebran cada gag y no dudan en hacerse cómplices de las movidas que organiza en las butacas. Fiel al título del show, Luis Pescetti puede tener incluso el mal comportamiento musical de presentarse con la voz un tanto forzada, el clima se genera a pesar de todo y por todo. ¿Cómo hace? Una de las claves está posiblemente en su elaborada honestidad, valga la aparente contradicción de los términos. De uno y otro bando, no hay quien pueda escapar a la identificación con sus apuntes sobre la relación entre padres e hijos, en el fondo siempre al borde del (tierno) ridículo. Es la risa que surge de verse “descubierto”.

Como siempre, se interrumpe a sí mismo, remite a cuestiones que se le cruzan por la cabeza, retoma el hilo de la canción, atiende a un gesto en la platea para hacer un comentario que tiene validez (y risa) universal. Como siempre, resulta de una eficacia perfecta.

Entre las risas, vale la pena no dejar escapar destellos de música entreverados con una poética sagaz, como en “Pendiente de vos” y “Babouches”. Cuenta para ello con el apoyo de una banda que sabe poner el contrapunto (y también acotar lo suyo, como una referencia al “hamburguesamiento” a que se ven expuestos los chicos). El juego con la pantalla gigante resulta una parodia reciclada de los grandes recitales: no aparece la imagen del artista, sino las letras de sus canciones. Es el mensaje el que importa y que los espectadores puedan apropiarse del mismo. Pero el mensajero es inseparable del mismo. Y por eso es acertado que por momentos Pescetti pida apagar la pantalla, para que miradas y oídos vuelvan a concentrarse en el contacto directo entre este trovador contemporáneo y su público. Como define el mismo Pescetti, casi al pasar, al pedir que no se permita la interferencia de los celulares: se trata de “esa delicada construcción de la emoción compartida”.

Fuente: La Nación

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Te quiero, sos perfecto, cambiá: según pasan los años

Llega a la avenida Corrientes el musical con récord de permanencia en Broadway.

La mirada y el pincel de Maitena, que retrata de modo magistral la naturaleza humana -no sólo la femenina-, tienen una máxima que reza: “Nos enamoramos del Che Guevara y después le pedimos que se afeite la barba”. ¿Cómo aquello que enamora a alguien luego se convierte en aquello que lo aleja de su pareja? Te quiero, sos perfecto, cambiá se estrena hoy, dirigida por Ricky Pashkus, con Diego Ramos, Natalia Lobo, Guillermo Fernández y Karina K.

Mientras posan para la foto, los cuatro artistas bromean sobre la curiosidad y la verborragia de Ramos. “Es como los chicos: está en la edad del porqué”, festejan. Juntos interpretarán el musical más exitoso del off Broadway (ver recuadro), una historia que recorre las distintas etapas de una pareja, desde que dos personas se conocen, pasando por el noviazgo y la pasión, el matrimonio, los hijos, y las distintas peripecias de la vida sentimental. Cada uno de los actores encarnará a ocho personajes, con sus distintos vestuarios, diseñados por Pablo Battaglia.

Ricky Pashkus viajó a Nueva York antes de montar en el Maipo la primera versión en 2004 y luego en el Picadilly. Recién en la tercera velada consecutiva Pashkus se decidió a llevar este musical a Buenos Aires. “Sentía que se transmitía una concepción sobre los vínculos heterosexuales posmodernos, solamente. Pero la puesta que armé por entonces en el Maipo dejó en claro que era sobre las relaciones en general. En esta nueva puesta, la ley del matrimonio igualitario ya convertido en un hecho le da un contexto mucho más interesante”, dice Pashkus. Para el director de Sweeney Todd, Antes de que me olvide, Hairspray, La jaula de las locas, Los productores y tantas otras, este musical que reestrena hoy luego de 7 años marcó en su trabajo un antes y un después. “Creo que con Te quiero. comencé a volcarme, yo, que venía de la dirección general y de revistas, a una dirección de actores.”

Lobo y Karina K también coinciden en lo importante que fue interpretar esta obra. “Fue una puerta que se abrió y a partir de ahí no paré. Es un mojón en mi carrera y en mi vida, un punto de referencia al que recurro cuando quiero acordarme de una fecha: «¿Era antes o después de Te quiero.», pienso”, dice Lobo, quien enamoró a Guillermo Francella en uno de los unitarios de El hombre de tu vida, dirigida por Juan José Campanella.

Lo mismo ocurrió para Karina K (nacida Karina Moccio y rebautizada con su nombre artístico cuando por los ochenta brillaba en el Parakultural, de la mano de su maestro Batato Barea). “Este musical marcó en la carrera de Karina el paso del off al teatro comercial”, dice el director. La artista brilló en escena junto con Julio Chávez en Sweeney Todd; fue Sally Bowles en Cabaret; Rosita, en Pepino el 88, y Florence Foster Jenkins en Souvenier, entre otras tantas.

Un musical bien teatral

Es un sábado gélido y los actores revisan la nueva escenografía, mientras Ramos termina su ensalada y Karina K regresa de la calle con capuchino. “Nosotros le pedimos a Ricky ensayar los fines de semana. El otro día escuchaba a una bailarina, modelo, no sé qué es, que se vanagloriaba [con tono irónico]: «Ensayé 15 minutos el sábado; 15, el domingo». Gracias a Dios estoy a mil y tengo trabajo. Recién terminé La novicia rebelde y estoy con la tele diaria [en Sr. y Sra. Camas y será el protagonista de Violeta, una coproducción de Disney y Pol-ka]. Si quiero participar de esta versión es porque quiero aprender de este grupo talentoso. Y esta pieza demanda mucho esfuerzo, pero no concibo el trabajo de otra forma. La gente viene y paga una entrada y hay que darle algo que le llegue al corazón”, opina Ramos, quien se ha impuesto como una de las figuras de nuestros musicales (desde Sweet Charity hasta La novicia rebelde).

Marcelo Macri está a cargo de la dirección musical, así como Hernán Matorra del piano en vivo, sobre el escenario, acompañado por Valeria Matsuda, en violín. Juntos recorren un vasto abanico de géneros y estilos, como gospel, jazz, blues, reggae y tango francés. “Es muy ecléctico. A cada etapa de la vida y de la relación le corresponde un género. Esta versión profundiza en la partitura, puede sonar sencillo, pero hay muchas armonías vocales. Está todo perfectamente pensado, hay momentos donde suenan cuatro voces en simultáneo”, dice Karina K.

Guillermo Fernández, quien ha estado sobre los escenarios prácticamente desde el día que nació, vio hace algunos años la versión original de Te quiero.: “Musicalmente es excelente. El intérprete se divierte mucho en escena y no quiero imaginarme cuando escuche la risa del público. Pero esta obra tan dinámica tiene una complejidad: cómo no perder la musicalidad con la teatralidad de cada una de las piezas”, opina Fernández.

Pashkus dice que en esta obra impera una mirada muy similar a la de Woody Allen: “El chiste siempre sigue siendo joven y por más que se repita sigue siendo fresco”. También se comparó a este musical con Seinfeld por su humor inteligente e intermitente, propio de las sitcoms (comedias de situación) de la TV.

El amor después del amor

Fernández enumera todos los momentos que retrata esta obra, desde los nervios de la primera cita hasta el lugar central que es el casamiento, los conflictos en una pareja, la desconexión entre dos personas que duermen juntas, las rupturas, hasta la viudez. “Es sentimental, cómica, romántica.”

Lobo habla de las mujeres de esta obra, damas siglo XXI, que ni siquiera tienen tiempo para el amor. “Una de mis escenas preferidas es la de una mujer que vive a mil y que no tiene ni tiempo para pensar en el amor. Y esta obra te invita a reflexionar sobre tu propia relación o sobre el lugar donde estás parado vos en un vínculo”, dice Lobo. Karina K habla también de las contradicciones de las personas: “Eso mismo que antes te enloquecía, con el transcurrir de los años te vuelve loca, te irrita. El amor va cambiando de forma”.

Lobo y Ramos coinciden en este musical sin moraleja, pero con un hilo en común, que es el amor. “A pesar de todo, uno sigue eligiendo el amor”, explica Lobo. “A veces, con la felicidad que trae el amor, aparecen otros problemas, como inseguridades, celos. Enamorarse es una enfermedad rara, porque quien lo hace sufre, tiene sus alegrías, sus momentos terribles, pero aun así la sigue necesitando. Esta obra es el viaje que hace una persona a lo largo de su vida”, dice Ramos. “Y además suena divino”, agrega Karina K.

La Seinfeld del musical

En un teatrito del off Broadway se estrenó en 1996 I Love You, You’re Perfect, Now Change. Jamás se imaginaron Joe Di Pietro, a cargo del libro y las canciones, ni Jimmy Roberts, responsable de las partituras, que la obra se representaría durante 11 años y tendría más de 5000 funciones. Este musical mereció, en honor a su humor, el mote de “el Seinfeld del musical”. Di Pietro se convirtió en una celebridad, saltó del off Broadway al teatro comercial y escribió Memphis, por la que obtuvo el Tony al mejor musical de 2010. Te quiero. se representó en Madrid, México, Sydney, Tel Aviv, Dublin, Pekín, Milán, etc., y en Buenos Aires, en 2004 (foto), con Lobo y Karina K (luego por Lucila Gandolfo, Laura Silva y Marcela Paoli), en los roles femeninos, y Rodolfo Valss y Marcelo Trepat.

PARA AGENDAR

  • Te quiero, sos perfecto, cambiá Dirección: Ricky Pashkus. Jueves y viernes, a las 21, sábados a las 20 y 22.15 y domingos, a las 20.30. Multiteatro, Corrientes 1283
Fuente: La Nación 
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De la tele al musical

Entrevista. Claribel Medina y Juan Darthés Estrenan mañana “Una amor de novela…”, con temas que telenovelas hicieron famosos.

Un nuevo musical está por estrenarse en la calle Corrientes, esta vez apuntando directo al corazón de los que alguna vez pasaron por delante de la tele de su casa, es decir, todos.

Un amor de novela… , la más reciente creación de la directora Valeria Ambrosio, une por vez primera en escena a la popular dupla Claribel Medina-Juan Darthés. El espectáculo transitará por las canciones de las más exitosas telenovelas argentinas. “La obra es sobre nuestra esencia y pertenencias, no va a haber nadie que no se sienta involucrado desde la emoción. Todos los temas que se van a cantar forman parte de la historia de cualquiera, porque correspondieron a novelas como Padre Coraje , Gasoleros , Malparida , Antonella ,Cosecharás tu siembra , todas han sido íconos”, cuenta Darthés.

La obra refleja a una familia argentina, en la que los padres celebran los veinte años de matrimonio junto a sus dos hijos (Elis García, hija de Julia Zenko, y Esteban Masturini). Sus vidas pasan en gran parte por la televisión; la ficción y la realidad se suceden paralelamente hasta hacer desaparecer la barrera que las separa. “Mi personaje es el clásico marido, que yo he conocido, que la mujer es fanática mía y el tipo la acompaña, la banca, sabe que le gustan las novelas y termina él mismo enganchándose aunque no quiera. Así era yo, dejaba de ir a jugar al futbol para ver Rolando Rivas, taxista ”, confiesa el actor, y agrega: “Esta historia de amor va a romper la ficción, posiblemente la pareja pase a la pantalla y terminen siendo novela, lo dejo en puntos suspensivos”.

La puesta en escena abre con un texto en la voz de Arnaldo André y transcurre con músicos en vivo. En la selección final del libro no se tomaron novelas en las que hubieran trabajado los actores, lo cual implicó un reto mayor para la construcción de sus personajes.

“El no haber trabajado en ninguna de las novelas que están en el espectáculo no fue a propósito, simplemente no le hizo falta a la historia. Lo más difícil fue separarme yo, Claribel Medina, de mis novelas y de mi estilo de actuación, era más fácil irme por el camino conocido. Sin embargo, decidimos buscar a esas otras protagonistas cuyas historias están contadas acá. Ese fue el desafío y un gran logro de Valeria como directora”, dice Medina.

También Darthés decidió correr los límites de su autoexigencia, y si bien asegura no temerle a la variedad de género en la interpretación, nunca se había atrevido a involucrar el cuerpo en una entrega. “Estoy haciendo cosas que jamás hice, porque siempre fui de madera, pero aquí me animé al trabajo con el cuerpo y creo que va a dar sus frutos. Una vez que ponés el alma y la cabeza, hay que ir por todo. Otra novedad es que canto en italiano. Había un tema imposible de obviar, Caruso , de Cosecharás tu siembra , y para mí, que tengo raíces italianas, ha sido muy importante”, asegura.

Los espectáculos de Valeria Ambrosio trabajan mucho con el estímulo sensorial y la búsqueda de la reacción emocional en el espectador, y Un amor de novela… , redobla la intención. “Para el público va a ser una sorpresa romántica, sentimental, con humor y momentos nostálgicos. Hay temas para todas las edades, para las mujeres y los hombres, también para los jóvenes. Hay gente que va a recordar novelas de los ‘70 y los ‘80 y conectarlos con sus vidas”, explica la conductora de Cuestión de peso .

Darthés y Medina han consolidado gran parte de sus carreras actorales desde la música. Ella lo relaciona con su raíz puertorriqueña, su padre y el entorno. “Mi papá era un enorme fanático del bolero, llegaba de trabajar y lo primero que hacía era poner música. Estudié en una escuela de música, siempre estuve rodeada de músicos salseros, los novios de mi infancia lo fueron”, revela Claribel. Mientras que a Darthés la herencia musical le viene de una familia donde todos son músicos, desde sus padres hasta sus hijos, pasando por los hermanos.

“La música ha sido una necesidad en mi vida, por ella gané premios y cantando he cosechado la popularidad, así que también me abrió muchas puertas -concluye Darthés-. Hacía rato que tenía ganas de cantar cosas que tuvieran que ver con nosotros, que le dijeran algo al público sobre ellos mismos, esa sensación es de una conexión superior”.

 

Fuente: Clarín Espectáculos.

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Otelo pega la vuelta

El aclamado espectáculo de Pepe Cibrián y Ángel Mahler regresa al teatro El Nacional a partir del miércoles 30 de septiembre. Después de realizar una gira por todo el país, los artistas se presentarán en Buenos Aires sólo por cuatro semanas.

El teatro El Nacional está de fiesta. El show que encabezan Pepe Cibrián y Ángel Mahler, Otelo, pega la vuelta después de descoserla en la gira que hicieron a lo largo y ancho del territorio argentino.

El puntapié inicial lo darán el miércoles 30 de septiembre y sólo se presentarán por cuatro semanas, donde harán de las suyas con una súper producción musical que reúne más de 50 artistas en esena.

Además, Otelo tiene como protagonista a Juan Rodó, el artista que se consagró en 1991 con Drácula, de los mismos creadores que este espectáculo.

Ver nota completa: diarioshow.com 21/09/2009

Los pasos de un baile según pasan los años

Ballet Argentino: Eleonora Cassano

Tango de burdel, salón y calle

Buenos Aires, 1860. La situación es portuaria y está habitada por un grupo de inmigrantes de diversas procedencias que ensayan mazurcas, tarantelas, habaneras. Entre dos personajes, una rubia polaca y un morocho italiano, se empieza a tejer una relación. Sin proponérselo, inventarán el primer paso de lo que más tarde se conocerá como tango. “Algo sensual, erótico y fascinante a la vez”, anota Elio Marchi en el guión original de la nueva producción del Ballet Argentino, que llegará esta noche al Maipo después de su estreno mundial en Mar del Plata y una minitemporada en Italia.

La blonda de Tango de burdel, salón y calle es Eleonora Cassano, protagonista del cuadro inicial que incluye un episodio de celos y una lucha que derivará en puñalada justo con el apagón de la escena. Otra mujer estará convocando las miradas de la platea, Cecilia Figaredo, cuya emborrachada aparición en un prostíbulo de ficción ya genera comentarios. Está claro: todo está dispuesto aquí para que una de las dos, alternativamente, se destaque en los momentos de la obra.

lanacion.com | Espectáculos | Miércoles 26 de agosto de 2009

TANGO de burdel salón y calle

Elenco de TANGO de burdel salón y calle

EL SUCESO DE “PIAF” – Crónica de un éxito asombroso

Ya la vieron más de 15 mil espectadores y se venden 100 entradas por hora con el sistema telefónico. El éxito es mayor al que tuvo la obra en el Donmar Warehouse de Londres, papel que llevó a la notable Elena Roger a ganar el Laurence Olivier como mejor actriz de la temporada. La felicidad de la protagonista, la opinión del director Jamie Lloyd y los números de un fenómeno.

Una chica parisina de la calle, triunfa en el mundo gracias a una voz inconfundible, vive una tragedia tras otra y se convierte en leyenda. Una chica porteña de Barracas, sueña con triunfar en el mundo gracias a su talento y va cumpliendo su sueño. La primera es Edith Piaf; la segunda, Elena Roger. Las coordenadas las unen ahora en el teatro Liceo, en Buenos Aires en la obra Piaf, por segunda vez (el año pasado fue en Londres). Y el resultado es un verdadero fenómeno de público: desde su estreno, hace un mes, ya la vieron más de 15 mil espectadores y la cuadra del teatro, en Congreso, es testigo de largas colas de gente que, con frío o lluvia, espera su turno para sacar entradas. “Es increíble lo que sucede: se venden 100 entradas por hora con el sistema telefónico. Estamos felices porque todo el esfuerzo de producción que hay acá, que es enorme, valió la pena. La gente sale conmovida del teatro”, dice Mariana Correa, productora general.