Cosas de las que uno no habla

DALIA GUTMANN Y EL CICLO DE STAND UP COSA DE MINAS

“Quería que las minas de las nuevas generaciones tuvieran un lugar para hacer sus monólogos”, explica la creadora del ciclo por el que rotan varias damas humoristas. Y ella también, claro, con su panza de seis meses de embarazo.

El “infierno tropical” atosiga al mundo del otro lado del cristal de la bella confitería La Armonía, de Villa Ortúzar, en la que desde el nombre se otorga un “equilibrio” climático cortesía de un acondicionador de aire con aleros alocados. Ya se cierra la tarde y son tres a las mesas: dos cincuentones y Dalia Gutmann (de 34 recién cumplidos), que enseguida se presta al fotógrafo de Página/12 en la vereda. El más alejado de la mesa en la que la entrevista a la locutora y humorista ocurrirá pregunta si es “la voz de Antes del mediodía” (Telefe) y el otro se desvía de su periódico para afirmarlo y agregar que es la mujer de Sebastián Wainraich. “Me gustan porque son un par de locos lindos y gente normal”, dice el primero y cada cual regresa a lo suyo. Gutmann vuelve, toma asiento y sorbe su jugo de naranja.

Lo de mostrarse normal no es hipocresía televisiva: Gutmann es una mujer normal, aunque la etiqueta suponga un temeroso índice de regularidad femenina. Casi siempre coqueta, pero no como “objeto sexual”. “Cuando estudiaba locución en el ISER, una profesora medio milico me cagaba a pedos porque usaba aros grandes”, reseña antes de comentar de qué se trata Cosa de minas (jueves a las 21 en The Cavern, Paseo La Plaza, Corrientes 1660), el pretexto de esta charla. “Es un show de stand up que tenía ganas de hacer desde hace tiempo, porque el humor femenino cambió bastante en los últimos años. Quería que las minas de las nuevas generaciones tuvieran un lugar para hacer sus monólogos. Hice el espectáculo el año pasado y, como me divierte, volvió ahora”, celebra.

–¿En qué consistió ese cambio en las humoristas?

–Siempre hubo grossas, como Niní Marshall. La verdad, no sé vida y obra de las mujeres que hicieron humor, pero en general antes eran guionadas por hombres u ocupaban dos lugares comunes: la linda que era medio planta o la fea-fea que hacía de eso, de fea. Ahora las mujeres que hacemos stand up nos guionamos y estamos derribando eso de “qué pensarán los hombres de nosotras”. Hay más honestidad por parte de la mujer consigo misma.

–¿Qué temas aborda la mujer para los guiones y monólogos?

–Hay cuestiones propiamente de género y después están las cosas que te pasan en el banco o cuando vas a tomar un café. Hay temas generales y propios del mundo de la mujer, que es inagotable. Por ejemplo, ahora estoy embarazada de seis meses, se me mueve una persona adentro. En ese sentido, el tipo tiene una estabilidad que la mujer no tiene nunca: cuando no está indispuesta, está menopáusica; cuando no está menopáusica, está embarazada. Siempre le pasan muchas cosas hormonales. La mujer tiene una montaña rusa emocional que el hombre no entiende.

–Los standaperos… Los standapistas… ¿Cómo se dice?

–Standaperos o standapistas suenan muy nabo. Pero sea libre, se puede decir como cada cual quiera.

–Bien. Los que hacen stand up, es decir monólogos individuales, parecen por contrapartida personas muy solidarias: se agrupan, hacen espectáculos en conjunto, como es en Cosa de minas, en la que ahora rotan Alejandra Bavera, Sofía Calamita Dubois, Natalia Carulias, Luciana Faistman, Nancy Gay, Verónica Lorca, Fernanda Metilli, Nora Inés Schiavoni e Ivana Szerman.

–En el mundo del espectáculo, la gente es muy bizarra o muy intelectual. Y los que hacemos stand up estamos en una franja de “gente promedio”. Gente que no está buenísima.

–Es que cuando una persona con mucha facha hace de perdedora, queda mal.

–Eso pasa a veces. “Con esa facha, ¿quién te va a creer que te quedaste con la amiga de la linda?”. El stand up está muy asociado al loser. Intento no hacer mucho humor de ese tipo. Soy muy loser para la vida, vivo muchas situaciones de perdedora, pero abusar de eso no está bueno. Tampoco de que sos un ganador. Lo importante es tratar de hacer humor con la verdad. El stand up es como un monólogo interno. Son esas cosas que no se las comentás a nadie. Por ejemplo, pienso que el de la iglesia y el del teatro de revistas son el mismo público, pero es algo que no tengo a quién decírselo en la vida cotidiana porque no me gusta ser provocativa al pedo. El stand up es un buen lugar para hablar de esas cosas de las que uno no habla.

–Cosa de minas se propone como un “ciclo hecho por mujeres humoristas”. ¿Tiene algo de cruzada feminista?

–No aguanto el feminismo. Entendido como “quiero la igualdad de derechos con los hombres” me parece una estupidez, porque desde el vamos somos distintos. A un tipo le encanta una mina en bolas en una revista y una mina al ver un tipo musculoso en el mismo lugar piensa: “Mirá qué bien, cómo se entrena”… no le sale esa cosa de “vení para acá”. Son mundos muy distintos. Creo que las mujeres tenemos un lado muy lindo, pero también uno muy idiota, como los hombres. Lo que trato de combatir es el prototipo de mina como “objeto sexual” o “mantenida”. En general, no aguanto nada que se ponga en víctima, como cuando el judío se ofende con el chiste de Página/12 (N. de R.: se refiere a la tira de Gustavo Sala en el Suplemento NO de este diario).

–¿Qué le generó esa tira?

–La interpreté como una gastada al público de David Guetta. Como chiste me pareció malo, pero no soy susceptible a esas cosas, salvo que confirme que el otro es un mala leche. “Ay, es una falta del respeto al Holocausto…” Ni en pedo.

–¿Usted se pone límites?

–Los humoristas tenemos licencia para decir cosas que todos piensan y no se animan a decir. Pero no me gusta perder energía psíquica en pelotudeces. No soy combativa, me gusta provocar por otro lado. En la tele, si todos están hablando de si tal mina cobró por sexo, me digo: “Pará, recuperemos el criterio”.

–¿Cómo cree que leen los hombres este espectáculo?

–Al comienzo, jodo mucho a los flacos. “¿Cómo vas a venir a ver esto? ¿No entendés? ¡Co-sa de mi-nas!” Pero, al mismo tiempo, me encanta que vengan. El otro día un pibe me miraba como diciendo “no banco mucho lo que estás diciendo”, pero creo que los hombres la pasan muy bien. Yo me pongo en mina come-coco y el hombre se pregunta: “¿De dónde conocés a mi mujer?”. El show se llama Cosa de minas, así que bancate lo que voy a decir.

Fuente: Página 12

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Eleonora Cassano, Chapeau

Reconocida como una de las bailarinas más importantes del ballet argentino, Eleonora Cassano dio comienzo a su última gira mundial como cierre de su carrera como bailarina de ballet.

Después de casi 30 años de carrera, con 46 años, dos hijos y un trayectoria brillante, la prestigiosa bailarina decidió retirase del ballet.

¡Chapeau!, es el nombre con que bautizó la última gira por el mundo que comenzó en septiembre de este año y culminará a fines de diciembre del 2012 con una gran función de despedida en el Obelisco porteño.

La carrera de Cassano comenzó cuando era una niña de 8 años y desde entonces ha ido en ascenso. Compañera de baile de Julio Bocca durante casi 20 años -con quien fundó la compañía Ballet Argentino e hizo giras por el mundo- la bailarina decidió que había llegado el momento de retirarse de los escenarios.

¡Chapeau! comenzó el primer tramo de la gira en el mes septiembre en el teatro Roxy de Mar del Plata; se despidió de España en octubre, con la obra de danza-teatro La Duarte. Y en noviembre viene a el Teatro Municipal Coliseo Podestá de La Plata presentando el programa mixto Carmen y la obra Entre Tangos y Milongas. En el verano la gira se trasladará a la costa atlántica; y, el resto del año seguirá por distintos países de Europa, Asia y África para terminar, como broche de oro, en un espectáculo gratuito y multitudinario en la ciudad de Buenos Aires, en el escenario más emblemático del país: el Obelisco, como lo hizo su compañero, Julio Bocca en diciembre de 2007

Para Chapeau, Cassano, juntó a una compañía que fue formada especialmente para la despedida, eligió poner en escena un programa doble integrado por las siguientes obras: una nueva versión de La Duarte, que fue estrenada en el Maipo en el 2004, en la que Cassano recrea la vida de Evita a través de la música y el baile. Y además, un programa mixto, que en su primera parte esta integrado por el ballet Carmen con música de Bizet y coreografía de Alberto Alonso y una segunda parte con la obra Entre tangos y milongas, de Gustavo Mollajoli, donde también se homenajeará al tango, al folklore y a la música centroamericana.

Entrevistamos a Eleonora Cassano quien nos habla de la gira, como vive esta etapa y cuáles son sus proyectos.

Estas en España con La Duarte ¿Podrías comentar tu experiencia en esa obra de danza-teatro inspirada en Eva Perón?

La Duarte es una experiencia de las más fuertes que me ha tocado llevar a cabo sobre un escenario. Los personajes que encaré hasta ahora eran generalmente ficticios, y yo podía darles la carnadura que se me ocurriera y que saliera de las conversaciones entre el autor de los guiones y el coreógrafo y director –como en los casos de Kuarahy o Adiós Hermano Cruel, que eran roles difíciles y comprometidos, o en la visión que yo podía tener de Manón, o la Kitry de Don Quijote. Pero Eva existió, es un personaje que pertenece a la historia argentina reciente, y ha sido discutida, amada y odiada por gente mucha de la cual todavía está viva. No se podía inventar una Eva. Entonces había que conocerla, tratar de entenderla y buscar esos puntos en común entre ella y yo, que son los puntos en común que tenemos todas las mujeres, para poder acercarme a ella sin traicionarla en ningún aspecto. Obviamente que la ayuda de Silvia Vladimivsky fue imprescindible y que me llevó largo tiempo descubrir las aristas imprescindibles para construirla como personaje. Pero una vez que ella se fue adueñando de mi (porque fue así, fue ella la que se adueñó de mi, no yo de ella) la cosa comenzó a fluir. Luego la coreografía y la música, hicieron el resto.

 

¿Cuál es el show que vas a presentar los días 18, 19 y 20 de noviembre en el Teatro Coliseo Podestá de La Plata y de que se trata?

Vamos a presentar el Programa Mixto, que incluye Carmen de Alonso y Bizet en su versión completa -en la primera parte- y en la segunda ponemos “Entre tangos y milongas” una coreografía de Gustavo Mollajoli sobre tangos de compositores varios.

Presentas La Duarte en la gira por Argentina o es el programa Mixto (Carmen y Entre tangos y milongas)?

Estamos presentando los dos programas, en forma alternada y dependiendo de los lugares y escenarios. En algunos lugares, como en el Maipo de Buenos Aires –donde actuaremos la primera quincena de diciembre- presentamos la primer semana La Duarte y la segunda el programa mixto.

 

¿Porqué Carmen y Entre tangos y milongas ? cómo surgió la idea?

Carmen es un personaje que me atrae muchísimo y que conjuga algo de lo contemporáneo con el baile en punta. Me pareció que reuniendo esas dos cualidades, era adecuado para llevar en gira, teniendo en cuenta que es una escenografía bastante sencilla de transportar. Además, una historia de amor, pasión y muerte como ésta, siempre es bienvenida entre el público. Y lo de Entre tangos y milongas era un gusto que me quería dar. Lo bailé hace mucho con Julio Bocca, y me encantaba hacerlo. Ahora, a pedido, Gustavo Mollajoli hizo una nueva versión para mí.

¿Porqué la gira lleva el nombre Chapeau?

No queríamos poner sólo Último Tour y Bocca ya había usado el “Gracias”. Entonces estuvimos pensando y le pedimos una mano a Marcos Mundstock, y a él se le ocurrió “Chapeau”, que es una expresión que se usa cuando alguien siente admiración por algo o alguien. El famoso gesto de quitarse el sombrero ante algo que nos sorprende, algo que agradecemos. Y en este caso, el gesto está dirigido al público que me ha acompañado durante todos estos años…

 

¿Cómo vivís este proceso, dónde concluye una etapa?

Lo vivo con mucha felicidad, porque es algo que yo misma he decidido y no es algo que tenga que hacer obligada por una declinación de mi físico. Todavía estoy en mi mejor forma, y quiero hacer éste esfuerzo de una gira tan larga y exigente con todas las energías. Es poner un broche de oro a mi carrera, que de por si continuará aunque de otra manera. El año que viene haremos una versión de La Bayadera con el Ballet del Teatro Argentino, que será también la forma de despedirme de los personajes clásicos.

 

¿Cómo te acompaña la familia en este momento tan especial?

Con la misma alegría de siempre. Cada vez que pueden, mis hijos me acompañan y mi marido es el encargado de llevar toda la producción adelante. Son solidarios y comprenden perfectamente la necesidad que tenía de hacer esta despedida.

 

¿Esta gira cierra un ciclo como bailarina o sólo como bailarina del ballet clásico?

Cierra un ciclo que tiene a Eleonora Cassano como bailarina a tiempo completo. Después de la última función de Chapeau Último Tour, que será en la Avenida 9 de Julio a fines de Diciembre de 2012, me tomaré un tiempo sabático –que no se cuanto durará- y luego encararé proyectos que me entretengan, que me diviertan y que no me exijan físicamente más de lo que este dispuesta a dar por ellos.

 

¿Qué cosas crees que te quedaron pendientes por hacer?

No saco esa cuenta. Hice tanto, que no podría haber hecho más. Y lo que haga de ahí en adelante, como decía antes, serán proyectos especiales, tal vez alguna comedia musical si me decido a retomar las clases de canto, o algo parecido…. No sé…. Estoy abierta a lo que venga….

Entrevista: Eliana Martínez Pass

Fotos: Gentileza de Claudio Esses y Raquel Flotta “Prensa y Comunicación”

La Duarte

Espectáculo de danza- teatro creado especialmente por Silvia Vladimivsky para Eleonora Cassano, sobre una idea original de Lino Patalano.

“La Duarte” es una mirada especial sobre la vida de una mujer que comenzó en el barrio de Los Toldos y finalizó en la cúspide del lujo y del poder. Pasa por alto el rigor histórico, político y cronológico, para detenerse en la personalidad de un ser que modificó, desde su accionar, la vida de los argentinos durante el siglo XX.

“La Duarte”, rescata, a la Evita más íntima, y muestra sus pasiones y conflictos internos, su sexualidad, sus amores, sus odios y, sobre todo, su objetivo en la vida.

“Evita es uno de los personajes que más placer me han causado de los que he interpretado, ya que me permite poner mucho de mi persona y volcar mi arte y mi personalidad en escena; vivo y disfruto el papel, me transformo un poco en ella”, dice Eleonaro Cassano.

La música original fue compuesta por Sergio Vainikoff, la escenografía fue diseñada por Lucía Trevisacce y Carlos Bustamante y el vestuario por Mónica Mendoza. Los trajes de Eleonora Cassano son realización de Elsa Serrano recreados a partir de modelos originles de la época.

Sobre la obra, Silvia Vladimivsky dice: “No fue nuestra pretensión abordar la vida de Eva desde la exactitud cronológica o el concepto puramente biográfico.

En cambio, sí mostrar la manifestación de las fuerzas del ser, del alma de Eva, a quien le tocó ser mujer en una época donde era necesario habilitar un espacio para las mujeres y abrir una brecha en la conciencia de una masa que no sabía que podría tener un espacio.

Aquí está la Eva niña, la Eva resentida y no reconocida, saliendo del barrio de Los Toldos y haciéndose un lugar en una ciudad que comenzó siendo de hambre, pan y mate cocido, y terminó encumbrándola junto a Perón, en los círculos más altos del poder, donde lejos de acomodarse en el rol de esposa del General, elije la acción de darse, ignorando los reclamos de un cuerpo que no resiste tanta pasión y termina derrumbándola, inmolada en su propio fuego”

Eva, ausente de sí misma, parte hacia la gran urbe con su historia en una pequeña valija, en busca de una identidad y de su lugar. En medio de lo adverso, Eva descubre el cuerpo de los otros y a la vez el suyo es descubierto, todo sucede vertiginosamente al ritmo de falsas ilusiones y de puertas que no terminan de abrirse.

 

Frío, impotencia, indefensión y fiereza.

Ascenso y descenso se confunden trastocando los valores, en tanto anhelo difuso que la impulsa no encuentra su cauce y se entrelaza con el rencor y la falta de reconocimiento.

El encuentro con Perón marca un punto de inflexión y la completa; su ser adquiere sustancia a través de este reconocimiento. Su alma encarna atraída por ideales que la trascienden y la impulsan frenéticamente a manifestarse.

Esta obra fue elegida por Eleonora para despedirse de los escenarios de España el los teatros de la tras su paso por Madrid, el espectáculo “La Duarte” visito otras ciudades españolas como La Coruña. Bilbao, Santander, Cádiz o Huelva, en el mes de noviembre.

 

Chapeau Último Tour

Primera parte: Carmen

Se trata de un programa mixto preparado especialmente para Chapeau Ultimo Taour que encabeza Eleonora Cassano por el país y el exterior como cierre de su carrera como bailarina.

La primer parte comienza con la obra Carmen con música de Georges Bizet / R. Schedrin / Coreografía: Alberto Alonso

Diseño de vestuario: Renata Schussheim / Diseño de escenografía: Enrique Bordolini

Diseño de iluminación: Miguel Cuartas

 

Carmen, una sensual cigarrera, enamora primero al soldado Don José, a quien luego abandona por el torero Escamillo.

Don José, que sufre una pasión enfermiza por Carmen, no puede soportar la situación y le exige que vuelva con él.

Carmen que por sobre todas las cosas ama su libertad y no admite ser poseída por nadie, le niega esa posibilidad. La presencia de El Destino, un ambiguo personaje que toma la forma de un toro, va trazando con sus fintas el trágico desenlace de esta apasionante historia de amor.

Segunda Parte: Entre Tangos y Milongas

(Nueva versión)

En esta obra de Gustavo Mollajoli, llevada a la estilización del teatro con sus leyes de composición y sentido de la representación, se mezclan la pasión, el lirismo, la ironía, el humor y el sobrio patetismo de la música porteña.

Las magníficas siluetas plásticas de la danza Argentina por excelencia, la trama afiligranada de sus pasos y sus figuras plenas de seducción emocional, hacen que esta obra sea clave en lenguaje y estilo.

“Entre Tangos y Milongas”, que incluye el pas de deux “A Buenos Aires”, es una fiesta coreográfica, donde el tango, la milonga y el tango-canción- despojado de todo acompañamiento vocal – se concatenan sin trama argumental.

Música: Autores argentinos varios

Coreografía y diseño de vestuario: Gustavo Mollajoli.

“¡Chapeau!” fue declarada de interés cultural y cuenta con el auspicio de la Secretaria de Cultura de la Nación Argentina, el Ministro de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina.

Fuente: aquilaplata.com

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Suarez & Machín, el diván, a escena

Estrenan La última sesión de Freud, una obra que sigue la tendencia de retratar la relación entre teatro y psicoanálisis

Cuenta Jorge Suárez que hace algunos días, luego de lavarse las manos, alzó la cabeza, miró al espejo y no reconoció al hombre que tenía enfrente. El reflejo le devolvía a un sujeto canoso de barba. Este es el aspecto que luce desde hace algunas semanas para interpretar al padre del psicoanálisis en La última sesión de Freud. Daniel Veronese dirige esta obra del norteamericano Mark St. Germain donde se propone un duelo de ideas entre dos mentes destacadas del pensamiento del siglo XX, exponentes de posturas aparentemente irreconciliables. Clive Staples Lewis, el autor de Las crónicas de Narnia , es el contrincante ideológico de Freud, interpretado por Luis Machín.

El bien y el mal, Dios y el Diablo, la fe y las instituciones eclesiásticas, la muerte y el placer, el poder y el sexo son -sólo por nombrar algunos- los temas que aborda esta historia. La última sesión de Freud , que debuta el sábado en el Multiteatro, está ambientada en Londres, horas antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el día que C.S. Lewis acudió a visitar a Freud, indignado por la reseña que el austríaco había realizado sobre El progreso del peregrino (también conocida como El regreso del peregrino ).

Freud es un ícono del pensamiento occidental, incluso para aquellos que no hayan hecho terapia. Lewis luchó en la Gran Guerra antes de convertirse al cristianismo y obtener su cátedra en Oxford, en la que entabló una estrecha amistad con J.R.R. Tolkien. A su saga fantástica, hoy llevada al cine, se la ha interpretado como una alegoría a su concepción cristiana del universo. Un fragmento de su vida está retratado en Tierra de sombras , e interpretado por Anthony Hopkins, en la que se muestra la gran pasión que vivió con una mujer judía y divorciada (Debra Winger).

-¿Cómo se documentaron para interpretar a estos dos personajes que existieron en la vida real?

Jorge Suárez: -Antes que leer a Freud, a mí me gustaría decir que lo practico, me refiero a su legado, desde hace 19 años, con pausas, y con distintos especialistas. En el presente, estoy justamente en ese viaje hacia las profundidades de mi ser. Y de eso creo que se trata el psicoanálisis: de una conversación con uno mismo.

Luis Machí n: -Sabía que era el autor de Las crónicas de Narnia, pero desconocía que había escrito otras cosas. De todos modos, nunca jamás fue nuestra intención hacer ni una copia fiel ni de Freud ni de Lewis. Eso no es lo que vale en el teatro. En este caso, lo maravilloso es aquello que ocurre mientras se suceden esos dos discursos contrapuestos y la energía que de ellos se desprende. No conozco siquiera el rostro de Lewis en fotografía.

-¿Cuál es el sello propio que le imprimen a este duelo de discursos antagónicos?

L.M.: -En mi caso, no pienso que lo preponderante sólo está en lo que se dice. Un artista puede decir muy bien un texto, pero si no le agrega algo más, no vale la pena. Hay dos discursos interesantes y muy reveladores, pero si el cuerpo no está vibrando, no sirve. Quiero que el público pueda ver también materia, hombres atravesados por estas ideas. Quien venga a vernos va a ver a dos actores que se están sacando las tripas y los ojos en este intento.

Casualmente sobre otro personaje que se arrancó los ojos, Edipo, puso su lupa Freud, y apelando a la literatura y a otras disciplinas creó una arquitectura de pensamiento aún vigente en el mundo contemporáneo, y en especial en nuestro país, donde el psicoanálisis para algunos incluso responde interrogantes que no otorga la religión.

J.S.: -Hay mucha gente que se psicoanaliza en la Argentina, y entiendo que el 60 o el 70 por ciento que lo hace es creyente y se va a llevar una sorpresa porque realmente Freud estaba convencido de que Dios no existía. No soy católico practicante, pero sí tengo fe. Amo a las orquídeas y en esa perfección creo que hay algo divino. Lo mismo me pasó cuando conocí el glaciar Perito Moreno. Entonces, me dije: «Acá está la obra de Dios». En eso creo: en la naturaleza. Y en el amor [Laura Singh, la esposa de Suárez está a cargo del vestuario de esta puesta].

L.M.: -Yo fui creyente, pero luego de cosas que me pasaron y de ese modo particular de entender la vida que me dio el estudiar teatro, me fui alejando, cambié de opinión.

-Vos, Jorge, ya trabajaste en varias obras de Veronese ( Gorda El método Grönholm ), y vos, Luis, es la primera vez. ¿Cómo fue el trabajo que hicieron los tres?

L.M.: -Trabajé con las emociones que surgen del encuentro de dos discursos muy sólidos que se sostienen con mucha fuerza. Todos nos debatimos entre posiciones encontradas y buscamos respuestas que van mucho más allá la ciencia. Allí se despierta una enorme sensación de quiebre. Eso es algo que me interesó lograr.

J.S.: -A mí Daniel siempre me sorprende. Por un lado, me da una enorme paz. Y, por el otro, es como tirarse al vacío y no ver nunca el precipicio y caer. Y en la mitad del camino, ves que el paracaídas no se abre. Intentamos que las dos ideas se batan cuerpo a cuerpo..

PARA AGENDAR
La última sesión de Freud, con dirección de Daniel Veronese. Miércoles, jueves y domingos, a las 20.45; viernes, a las 21.30; sábados, a las 20.45 y a las 22.45. Multiteatro (Corrientes 1283).

Fuente: La Nación

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“El mejor modo de aprender es haciendo” Entrevista a Juan Leyrado

La obra teatral, que cuenta con dirección de Javier Daulte y reúne el mismo elenco de Baraka, se basa en una historia real: un grupo de mineros ingleses toma un curso con el objetivo de iniciarse en las teorías de la apreciación artística, sin imaginar las consecuencias.

La obra del británico Lee Hall (guionista del film Billy Elliot) acaba de subir a escena en el Teatro Metropolitan (Corrientes 1343), bajo la dirección de Javier Daulte, también autor de la versión del texto original, entrenado en Broadway el año pasado. La puesta del director reúne al mismo elenco de la exitosa Baraka: Juan Leyrado, Hugo Arana, Darío Grandinetti y Jorge Marrale, esta vez acompañados por Milagros Almeida, Patricia Echegoyen y Juan Grandinetti. Mineros. El arte puede ser para todos se basa en una historia real: un grupo de mineros de la ciudad inglesa de Ashington toma un curso con el objetivo de iniciarse en las teorías de la apreciación artística, sin imaginar que terminarían convertidos en artistas plásticos reconocidos. El hecho sucedió en la década del ’30, cuando un grupo de mineros decidió, por intermedio de la Asociación para la Educación de los Trabajadores, tomar un curso sobre arte. “Queremos ver una pintura y saber qué significa”, demandan a su profesor los personajes de la obra.

Leyrado tiene, en relación con el tema principal de la pieza, una experiencia personal. Durante algunos años formó parte de los talleres de pintura de Juan Doffo: “Yo no sabía pintar –cuenta en la entrevista con Página/12– y, cuando empecé, quedé fascinado no solamente con el hecho mismo de pintar sino también de lo que conseguía hacer. Pero cuando empecé a tener alguna idea de la técnica, de la teoría, yo sentí que algo de mi esencia se había cortado”. De este modo, Leyrado pone de relieve la diferencia entre el placer que la expresión artística puede deparar a todos, sin diferencias, y el rigor que demanda el aprendizaje de la técnica o el trabajo intelectual que supone la elaboración de una propuesta plástica. La contradicción aparece, como ocurre en la obra, cuando galerías y marchands ponen su atención en la obra de aquellos que sólo buscan expresarse e intentan negociar con ellos.

–¿Cuál es el punto de arranque de esta obra que sostiene que el arte puede ser para todos?

–La obra se basa en un hecho real ocurrido en los años ’30: el sindicato de mineros alentaba a los trabajadores a tomar diversos cursos. Harry, mi personaje –un ex minero marxista– quiere, en realidad, tomar un curso de economía, pero no se encuentran profesores. En cambio, reciben a Lyon (Marrale), un profesor que viene de Londres, con gran preparación.

–¿Por qué los alumnos no aceptan su propuesta?

–La verdad es que ellos mismos no saben bien qué es lo que quieren. Entonces el profesor propone a sus alumnos que la mejor manera de aprender es haciendo, ingresar al mundo de la pintura, pintando. Yo, personalmente, tengo la misma posición.

–¿El arte es, efectivamente, para todos?

–Sí, todos deberíamos tener la posibilidad de expresarnos, tendría que ser un derecho innegable. Pero esto siempre ha sido impedido por una sociedad que no da lugar a todos para expresarse. Es cierto que el lugar podría hacérselo cada uno, pero es difícil superar lo que ya está instituido: el artista sale de la academia.

–¿En todas las artes pasa lo mismo?

–El mundo de la pintura es diferente al de la música: hay muchos músicos nuestros que han sido de extracción popular. En cambio, la pintura que ocupa los grandes salones sale de las academias. Las clases trabajadoras no tienen contacto con ese mundo, porque no existe una tradición cultural que le haga comprender que todos pueden expresarse en la pintura.

–¿Hay contradicción entre libertad y técnica?

–No creo que para expresarse haya que saber pintar: el resultado, en todo caso, lo completa el que mira la obra. Pero el mercado es otra cosa diferente a la expresión. Los críticos son los que dicen si una obra es buena o mala para ser vendida. En la obra, también los personajes entran en contacto con el mundo snob de las galerías. Ellos crean a partir de sí mismos, de su propia esencia, sin prejuicios.

–¿Cómo es Harry, su personaje?

–Es un hombre que se ampara en el discurso político, repite, recita la teoría. Es la práctica artística lo que permite que él pueda humanizar sus ideas y salir de ese encierro dogmático.

–¿Qué observaciones le merecen los otros personajes?

–La obra es un cuento que integra música, proyecciones, una gran escenografía. No pone de relieve el planteo de cada personaje –el del profesor (Marrale), el sindicalista (Arana) o el mío, el marxista–, sino que cuenta la conmovedora historia de unos mineros que salen a la superficie no solamente manchados de carbón sino también de pintura.

–Son personajes diferentes a los de Baraka…

–Sí porque en Baraka eran amigos que, a pesar de que se traicionan, elegían estar juntos. Estos mineros son una familia: individuos que no se eligen, que se cuidan mutuamente para sobrevivir.

* Mineros. El arte puede ser para todos Teatro Metropolitan (Corrientes 1343) miércoles, jueves y domingos a las 21, viernes a las 21.30 y sábados a las 20.15 y 22.45.

Fuente:  Página 12

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Juan Rodó: “A veces me miran como si fuera un semidios”

A partir de hoy y durante siete funciones por semana, el cantante y actor se pondrá en la piel del mago Merlín en Excalibur, la nueva megaproducción de Cibrián-Mahler. “Es un personaje de fantasía pero con mucho humor”, revela. 

Aunque Juan Rodó puede caminar por la calle y pasar inadvertido entre la gente, cada vez que está en el escenario las miradas del público se fijan, siempre, sobre él. El protagonista de Los Miserables, Las mil y una noches, Otelo y la infalible Drácula vive la dualidad de ser casi un desconocido para el universo de la fama y los mediáticos y un semidios para sus fieles seguidores, que lo acompañan desde hace más de 20 años.

–¿Qué te dice la gente?
–De todo. Frases como “verte me cambió la vida” o “en momentos de tristeza o enfermedad, escuchar tu voz me saca de este mundo”. Realmente uno no es consciente de lo que hace, yo hago lo que sé hacer y no mido lo que pasa con el público. Lo que sí me puedo dar cuenta es que a la gente le hace muchísimo bien y que se transporta, por el rato de la función, a otra realidad que a veces necesitamos. También me ha ocurrido muchas veces, que las personas no me pueden hablar: gente que me abraza y que está temblando, personas que me piden una foto y veo que tiemblan.

Pareciera que la fórmula de combinar música, texto y actuaciones en las comedias musicales siempre tiene como resultado un público apasionado. Esto es lo que vive desde hace más de 20 años la dupla de Pepe Cibrián y Ángel Mahler cuando estrenaron en 1991 Drácula y que, desde entonces, los volvió la dupla de director artístico y musical más importante del país. La mayoría de sus obras tuvieron a Juan Rodó como protagonista, el artista predilecto de la compañía. Hoy, buscarán reactivar la magia con el estreno de Excalibur, el musical más costoso de los directores y con el que apuestan a repetir la historia de éxito que generó Drácula.
Con Excalibur, una leyenda musical, Pepe Cibrián y Ángel Mahler decidieron lanzarse a lo majestuoso. La historia retoma el mito de las hazañas de Arturo (Emilio Yapor) para reconquistar la espada que le dará el derecho a reclamar su reino y cómo es guiado por el mago Merlín (Juan Rodó), que en esta versión no es un encantador viejito sino un poderoso y tierno guerrero. La puesta incluye un gran despliegue de efectos visuales y trucos de ilusionismo (ver números).

–¿Qué riesgos tiene esta puesta?
–Queremos buscar la excelencia en lo que hacemos. Siempre el desembarco en un estreno es un parto doloroso, pero al final es feliz. Uno espera que en el estreno salga todo bien, pero siempre hay un riesgo de falla, más en esta obra, donde hay más rubros que la complican. Por ejemplo, movimientos escenográficos no habituales, tenemos una escenografía fastuosa, de carros y de coordinación. El escenario es móvil y hay un tránsito bastante complicado para los maquinistas y para los actores. A esto, hay que sumarle trucos de ilusionismo, que pueden no salir. Además, tengo que cantar y el cantante es como un atleta, si se pasa de rosca, uno pierde el nivel de lucimiento vocal. Hay que tratar de balancear y descansar lo que más se pueda, pero tengo mucho desgaste. Cantar estas piezas es muy difícil, a cada rato estoy al borde del accidente. Yo ya sé que es así, en todas las obras me ha pasado y este es mi protagónico número 12.
–¿Qué es lo que te pone más nervioso?
–El estreno es un momento de ansiedad y de sufrimiento. Con los años, me voy poniendo más nervioso. A medida que gano experiencia, siento que el público espera más de mí. Eso presiona y me crea una sensación de nerviosismo, que hace que uno esté alerta en todo. Pero lo que yo quiero destacar, más allá de toda esta parafernalia, es que Pepe ayuda a crear la magia en la actuación y eso es lo que hace que el público quede cautivado. Lo otro –los trucos, los efectos visuales– por supuesto que suman y es muy lindo de ver, pero Pepe confía en su texto, confía en los actores  y en la dirección.
Juan Rodó conversa con Tiempo Argentino en la escalera del Teatro Astral, rodeado de pedazos de escenografía que todavía no se colocaron y se guardan en el hall del teatro. Se pueden ver las cúpulas de un castillo, un banco y varios cajones. Un rato antes de empezar la entrevista, un problema con la técnica casi hace estallar los nervios de Pepe Cibrián y tuvieron que repetir varias veces una escena. Ese día ningún actor podrá abandonar los ensayos antes de las 2 de la madrugada.

–¿Qué es lo que más te gusta del trabajo de Pepe Cibrián?
–Los ensayos con Pepe son una perla, son momentos muy felices, él trabaja con los actores con pasión y creatividad. Es un momento que no se da con ningún director que yo conozca: esa pasión que él pone en el actor, en la persona, para lograr lo mejor de sí, es único. Pepe se preocupó por darme los mejores momentos de lucimiento y de verdad busca que yo esté en el mejor nivel. Ese cuidado no lo tiene nadie. Y además nos miramos y nos entendemos al instante. Esa química nos caracteriza.
–¿Este es el personaje más distinto que te toca interpretar?
–Esta es una actuación totalmente novedosa y un rol completamente distinto a todos los que he encarnado. Más allá de que Merlín es un mago y un personaje de fantasía, también tiene mucho humor, momentos disparatados, delirados. La gente no espera eso de mí, no espera ese tipo de actuación. No sé si de cómico, porque no lo es, pero sí es un personaje de comedia. Creo que va a causar mucha sorpresa. Me gusta romper estructuras y que la gente pueda ver otra faceta de Juan. Pepe tiene mucho humor, yo me prendí a las bromas y agregamos más gags. No sabía que podía explotar tanto ese costado cómico. Es un personaje que está en un nivel de locura, de genialidad y de sabiduría. Fue un gran descubrimiento.
–¿Qué pasa si no salen los trucos de magia?
–Los trucos de magia son un elemento de preocupación, porque no soy mago y tengo que aprender a serlo. Pero por lo que aprendí, los magos tienen mucho de actor, gran parte del truco de magia es creerlo y hacer que lo crean, todo pasa por la actitud de cómo uno lo hace. Por ahí el truco es una pavada, pero la manera en que uno lo presenta es lo que crea la magia. Pero a esto hay que sumarle que mientras hago un truco, tengo que cantar, actuar y manejar muchos factores al mismo tiempo. Excalibur tiene un final muy emotivo. Una apuesta muy sensible, que me entusiasma mucho. Está el mensaje del maestro, o del padre, que cumple su misión de llevar a este hijo, o su discípulo, a que logre ser rey. Creo que ese es el momento más emotivo de todos. Y se logra con una música increíble y la combinación con el actor lo hace una mixtura explosiva. Además, la actuación hablada ha adquirido mucha más potencia y le permitió a mi personaje llevarla al extremo del delirio.
–Dicen que en las comedias musicales, las canciones llegan cuando las palabras no alcanzan. ¿Qué opinás?
–Creo que el lenguaje de la música es el más universal. Tiene una llegada directa al ser humano, a la sensibilidad, libre de lo racional. Un gran cantante es más admirado que un gran actor. Esto lo digo en base a mi experiencia, la gente vincula al cantante con lo sublime, alcanza una esfera que es especial. Y el público, después de ver nuestras obras, sale extasiado, como si hubiese sido hipnotizada por un momento. Es un fenómeno raro: a veces veo la cara con la que me miran como si fuera un semidios. Y no lo soy.

Fuente: Tiempo Argentino

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Veinte años no es nada

Llegó a este mundo sin dolor y sin llanto ante la mirada de 5500 personas. La sala de parto era el Luna Park y su progenitor, Pepe Cibrián, al frente de Drácula . Aunque el documento diga que por entonces tenía 22 años, hoy se cumplen dos décadas de aquella fecha que ella considera su nacimiento y Cecilia Milone los festeja con un espectáculo que escribió, dirige y protagoniza: Valiente y sentimental . “Hay que ser muy valiente para, con este apellido siciliano, celebrar con música española”, dice ante la mirada atenta de Annie, su perra, que la sigue a sol y sombra y no parpadea ante los flashes.

“Me emociona más esta fecha que cualquier otra de mi vida. Sentí que daba inicio a mi vida aquella noche, cuando debuté con Drácula, y quería armar este espectáculo que no repasa, sino que reinventa mi carrera por completo”, dice Milone, conocida como intérprete de tango, que apuesta ahora por la canción española.
 
Las imágenes y sonidos de su infancia aún suenan en el pulso de esta artista, marcadas por las castañuelas de su tía Mari, las canciones de su abuela madrileña, y Victoria, su tía gallega. Esos recuerdos son su hogar y también un abismo: “Cuando estuve frente a Lola Flores en el Astral, interpretando el «Réquiem por Federico», algo tan fuerte me pasó que mi papá tuvo que sostenerme porque quería lanzarme por el balcón del palco”.
 
Además de las raíces españolas y de la rama paterna, de San Luis, Milone tiene otra familia: “Pepe Cibrián no sólo me dio a luz, sino que me integró a su mundo. Pasé de cenar en mi casa a hacerlo con Nati Mistral y Ana María Campoy, Enrique Pinti, Carlos Perciavalle, Juanito Belmonte, Ana Acosta, todos ellos hoy son muy importantes en mi vida”.
 
En esta boda de porcelana, Milone también recuerda a la actriz, la misma que enamoraba a Dady Brieva en Gasoleros o que compartía sketches con Guillermo Francella en Poné a Francella . “Soy esto, esta artista integral que puede recitar un clásico con la misma pasión y respeto que cuando dice una tontería para hacer reír, porque lo único que quiero hacer es agradecer y festejar. A mí la vocación me ha sostenido la vida. No tuve grandes protagónicos ni en TV ni en teatro, aunque tuve trabajos importantes. Si sigo sobre el escenario es porque el público me sigue eligiendo. No soy un producto armado o comercial.”
 
¿Por qué valiente? “Por animarme a la música española, que es una parte de mí, aunque esté instalada en el público como cantante de tango. Es mi identidad.” ¿Por qué sentimental? “Por el repertorio, donde incluí algunas de mis poesías. Hay mucho humor, pero también hablo de la pasión, de los celos, de la alegría y del sexo. Incluso le hago un homenaje a los hombres de mi vida”, dice desde una butaca del Maipo, donde compartió el escenario con Jorge Lanata en La rotativa .
 
“Soy mi propia jefa. Es la primera vez que estoy en todo. Quería encontrarme con esa Cecilia de mi infancia. Investigué durante mucho tiempo y quise imprimirle mi propio sello. No hacerme la española, sino una argentina que interpreta en sus ritmos originales españoles, algo de tango, y también el bolero, la salsa y el merengue flamenco”. En Valiente y sentimental, Rubén Calegari acompañará a Milone como músico invitado, la dirección musical y arreglos son de Gustavo Calabrese y la coreografía, de Analía Riamonde.
 
“Dentro de 20 años me imagino con la misma pasión, un poco más tonta, quizá, porque me emociono, pero no me llego a quebrar. Quizás haga la nota de otro aniversario llorando. No lo sé. Sólo quiero producir algo bello cada vez que subo al escenario”, dice con la adrenalina de quien se encuentra frente a su propia fiesta de cumpleaños..
 
PARA AGENDAR
Valiente y sentimental . Espectáculo con Cecilia Milone Maipo Kabaret Esmeralda 443. Miércoles a sábados, a las 21; domingos, a las 20.30

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Fuente: La Nación Espectáculos

Malena Guinzburg, sin filtros

A pesar de que encuentra siempre “la manera de sufrir” y de ver el “plato medio vacío”, Malena Guinzburg tuvo que reconocer que este año se le presentó con mucho de aquello que quiso durante un buen tiempo. A saber: en la radio está frente al micrófono y ya no trabaja como productora; sigue haciendo stand up , cada vez tiene más trabajo, viajes, un proyecto en teatro que comparte con amigos y, además, tiene novio. “Me da mucho miedo que se me estén cumpliendo cosas que siempre quise.” Lo dice medio en broma, medio en serio.

Hasta hace unos meses, era la productora de Metro y medio (el programa que conduce Sebastián Wainraich, por Metro). Hoy comparte el estudio con Ronnie Arias, en Saraza (de lunes a viernes, de 13 a 17), en La 100. Cuenta que significó “un cambio muy fuerte” hacer eso que tenía ganas. “No producir más y estar al frente me costó, sobre todo el primer mes. Y tener que ser graciosa”, dice y repite la oración tres veces. Pero, ¿es que a Malena Guinzburg le cuesta ser graciosa? “Cuando me lo propongo, sí. Nadie me presiona. La presión me la pongo sola”.

Ahora parece estar más tranquila. Disfruta de hacer humor y de “no estar pensando en cosas para otro”: tenía ganas de estar al aire con su propia voz. “Cuando se me caía el invitado del día siguiente lo pasaba mal y ahora -confiesa- me doy cuenta de que ya no tenía más ganas de hacerlo. Estaba muy bien con el grupo, pero los escuchaba y quería estar ahí, opinando.”

Tuvo que encontrar el momento y el lugar para hacerlo. En Saraza tiene un par de secciones fijas y lleva sus chistes escritos. Claro que existe el lugar para la improvisación y en cada emisión los temas pueden dispararse de manera impredecible. “A Ronnie lo quiero mucho. Me divierte, tenemos buena onda y es un muy buen tipo. Blanquea todo al aire -sonríe-, me caga a pedos cuando le piso los remates? está siendo muy generoso, muy de enseñarme y aconsejarme.”

Por otra parte, Malena cuenta que acepta todos los viajes que le salen para hacer stand up . Hasta no hace mucho compartía Reíte de mí, con Pablo Fábregas y Fernando Sanjiao, con quienes se presentó en diferentes escenarios.

No quiere ni pensar en hacer stand up en TV. “Me voy a ver y me voy a odiar. Es mi mambo. Lo sé -reconoce. Pero hasta que pueda escuchar el texto y dejar de verme los rollos, va a pasar un rato.” Así de verdadera y espontánea es Malena Guinzburg. Seguramente por esta mirada que tiene sobre sí misma, son varias las mujeres que se identifican con ella. Tal vez porque puede reírse y bromear, en sus monólogos o en Twitter, sobre aquellas cuestiones que nos preocupan o molestan a las “minas normales”.

¿Qué hay de diferente en esta etapa? “Saqué algunas cosas del monólogo, mantuve otras y agregué algunas que tienen que ver con la actualidad.” Detalla que esas cosas se relacionan con poder reírse de afirmaciones como “la vida tiene que ser una fiesta” y meterse, siempre desde su lúcido sentido del humor, con lo que le provocan las fiestas o los casamientos. Recuerda que antes no quería estar sola y ahora dice que idealizó la vida en pareja. “Mucha película, mucho Hollywood.”

Tal vez, en su nuevo monólogo, afirme que “caminar abrazados no es cómodo”. Su novio no se molesta porque sabe que la base del relato es el humor. “Me parece que le jodía más cuando empecé a salir con él y seguía diciendo que estaba sola. Cuando me iba a ver le decía «escondete, escondete», porque sentía que si no, estaba mintiendo. Me ridiculizo más a mí que a él”.

Cuando escribe para un nuevo show, quiere ser original, graciosa, que nadie haya hablado de eso? y no es tan fácil. Prueba y analiza qué funciona. Lo cierto es que ya no arranca su monólogo “blanqueando” que es la hija de Jorge Guinzburg. “Depende del público. Tal vez si voy a un lugar nuevo, siento que está bueno mencionarlo”.

Como si su rutina resultara insuficiente, en unos días subirá a escena De A 1 #Canchero , el show que compartirá con Fábregas, Sanjiao, Natalia Carulias y Diego Scott. La campaña de difusión se instaló en Twitter con el hashtag #canchero, que recibió inmediata respuesta de los usuarios. “Arrancaremos el espectáculo con un monólogo que escribimos entre todos.” Dato curioso: contarán con coreografías de Valeria Archimo (viernes, a las 23.30, en el Picadilly, Corrientes 1524, $80).

“A veces me siento divina un ratito. Después se me pasa, pero me divierto. Me gusta poder jugar con eso. Percibo buena onda en las minas y muchas dicen que se identifican, onda «era yo» [una especie de monólogo-espejo]. En Twitter [donde @mguinzburg tiene más de 26.000 seguidores] pasa lo mismo”. Puede twittear, por ejemplo, que no quiere ir al gimnasio y no sabe qué excusa poner. Y le llueven sugerencias.

DIXIT 
“A veces me siento divina un ratito. despues se me pasa. me gusta poder jugar con eso.”

Malena Guinzburg
Actriz y escritora 
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Fuente: La Nación Espectáculos

 

Familia canción: sinfonía del arrabal porteño

En Familia canción hay empedrado y futuro, hay nostalgia y “policías de teléfono y de fútbol”; hay una “hembra cotizada” de Once y también un lugar donde “duermen los camiones”. La civilización duda y es probable que estalle, pero aquí, en la Buenos Aires de “Sur interminable”, hay dos amantes de su corazón, dos generaciones de retratistas del cemento sensible. Un padre y un hijo que eligieron este instante de sus vidas para coincidir en un disco, Familia canción . Compuesto y registrado a dúo y presentado en tándem: mañana, en el teatro ND/Ateneo, volverán a reunirse en un escenario, pero esta vez más a la par que nunca.

Antonio solía bromear con que, al lado de Moris, había hecho todo el escalafón, desde lustrar la guitarra de su papá hasta convertirse en su guitarrista. Pero a ese escalafón le faltaba un paso, el del dúo de cancionistas. “Hemos estado juntos durante muchos años. Tocando juntos, escuchando música juntos, compartiendo letras, demos.” Sentado a la mesa de un bar de San Telmo, Moris toma la palabra y Antonio espera su turno. “De una forma embrionaria el disco se venía haciendo desde hace muchos años -continúa el pionero del rock argentino-. Se hacía cuando yo escuchaba sus discos y él los míos, cuando cambiábamos ideas respecto de letras, de la forma de componer, de arreglar. Hace más de un año y medio yo empecé a pasarle a Antonio unas letras que tenía y ahí sí se empezó a armar el disco.”

El álbum más ensayado del mundo. Esa es la imagen que sale de boca de Antonio. “Venimos tocando de forma informal y formal también -sostiene Birabent hijo-. Yo he sido su guitarrista, él ha tocado en discos míos, yo en discos de él. Colaboramos musicalmente mucho, hay una base de preparación de toda la vida, pero lo cierto es que en el último año y medio volví a la idea, porque alguna vez habíamos tenido la intención de hacer un disco juntos con canciones nuevas como para dejar grabado un momento y una relación musical. Hemos sido muy compañeros con la música. En estos días recordaba que en el 87, cuando volvimos a vivir en la Argentina, yo daba mis primeros pasos con mi música y él me pasaba acordes, hacía bases para que yo punteara arriba.

-Creo que unos años atrás no hubieras podido pararte de igual a igual. ¿No?

Antonio: -Creo que el disco llega en un momento justo. Diez años atrás, que era mi idea original, no hubiera salido así, con tanta coherencia, con esa sensación de que es una sola canción, una sola voz la que lleva adelante el disco y que no son dos mundos sino uno. Hemos tenido la suerte de que la vida nos ha dado la oportunidad de que suceda. Ahora que el disco está todos nos dicenqué bueno que lo hicieron, era normal que sucediera , pero no es normal que un padre y un hijo graben un disco.

Moris: -Yo confié mucho en el criterio de Antonio, él eligió varias letras mías, me pidió que hiciera músicas para algunas letras hechas por mí y viceversa.

-Y estamos hablando de dos solistas, dos personas que están acostumbradas a tener la última palabra.

Moris: -Exacto. Acá hemos tenido que ceder cada uno un poco, aunque hemos estado de acuerdo en casi todo.

Antonio: -Ahora que el disco está listo yo soy más consciente de esta confianza que tuvo él en mí, de decir avanzá, avisame, yo voy a estar listo para cantar . No es fácil, como vos bien marcás, menos para nosotros que somos solistas exagerados. Nunca hemos compartido bandas. Pero el disco no se hubiera podido hacer con dos criterios.

-Antonio, acá hacés un esfuerzo para que tu voz suene más aguda.

Antonio: -Tiene que ver con el balance. Cuando escucho el disco me doy cuenta, sobre todo en los temas donde él lleva la voz líder, de que yo me acomodo a su voz, como en “Civilización”, donde el registro tiene que ser más brillante. Yo estoy acostumbrado a cantar un poco más grave. Acá he usado falsete, he cantado bastante alto.

-Es un disco porteño, con un color tanguero, pero sin tanta bajada de línea como la que hizo Antonio en Demoliciones .

Moris: -Es un disco actual, no estamos mirando para atrás, no es “te acordás hermano…”.

-¿Se buscó eso?

Antonio: -No, las letras son así, a pesar de que “Parado en una esquina”, que es de él, o “Civilización” son letras con una descripción porteña donde la nostalgia está presente, pero no hay llanto tanguero. Está ese color de la música de la ciudad. Esa relación un tanto nostálgica con la ciudad fue un motor de composición. Pensá en “Mi querido amigo Pipo” [Ciudad de guitarras callejeras, Moris; 1973], también es una canción donde la ciudad es una escenografía nostálgica, pero eso nos ha llevado a hacer discos, lo cual no es nada nostálgico.

-Las de Familia canción son 10 aguafuertes.

Moris: -¡Exacto! El mundo del entretenimiento está plagado de declaraciones pornográficas, de una necesidad de impactar, y este disco es íntimo, muy distinto de todo eso.

En las discografías de ambos hay discos clave, como Ciudad de guitarras callejeras (1973) y 30 minutos de vida (1970), del lado de Moris, y Buenos Aires (2003) y Demoliciones (2007), del lado de Antonio. Allí están ellos hablando de la ciudad, de sus personajes, y también de ellos mismos como observadores activos. “De alguna manera seguimos siendo dos juglares -dice Antonio-, y si bien el disco es un hecho comercial, también es algo muy privado. Es un hecho de un padre y un hijo que tocan la guitarra, componen y cantan juntos.”.

PARA AGENDAR 
Familia canción: presentación del álbum de Moris y Antonio Birabent. Teatro ND/Ateneo: Paraguay 918. Mañana, a las 21. Entradas desde 80 pesos.

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Fuente: La Nación espectáculos

 

 

 

 

Eduardo Javier Massa Alcántara (Cabito): Pervertido por accidente.


“En el barrio yo era Hugh Hefner”

De adolescente ganó fama de playmate por tener acceso a las revistas que su abuelo le facilitaba de su puesto de diarios. Ahora estrena un unipersonal y sigue en Basta de todo por FM Metro y en la mesa de 6,7,8 por la TV Pública.

En una mesa de radio. Eduardo Javier Massa Alcántara, conocido como Cabito, elige hablar sobre su nuevo desafío actoral dentro del estudio Fernando Peña, emblemático espacio de Radio Metro, emisora donde participa de Basta de todo, de lunes a viernes de 14 a 18 junto a Matías Martin y Gabriel Schultz.
A pocos metros de allí –en el estudio contiguo– hay un revuelo atípico. Martín Palermo acaba de llegar al edificio de la radio para ser entrevistado por Matías Martin. Mientras el futbolista tiene un mano a mano con el conductor del ciclo, en otra sintonía, aunque sin aire radiofónico, Cabito despliega su descarada honestidad para dar detalle de Pervertido por accidente, una comedia sobre la sexualidad y la pornografía que presenta los viernes en el teatro ND/Ateneo. La versión porteña de la obra escrita e interpretada en Broadway por Andrew Goffman marca para Alcántara su primera vez en un género teatral distinto al stand up.

–¿Qué desafío implicó aceptar un unipersonal?
–Fue un paso distinto a nivel actoral. Tengo un director de actores muy talentoso, Enrique Federman. Él encontró otro sentido a la obra, hay una adaptación al humor y a la manera de contar que tenemos los argentinos y a la velocidad que yo tengo para hablar. Fue un trabajo de adaptación de chistes, porque el humor funciona por identificación y por exageración.

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Fuente: Blog Teatro

 

El humor sigue en pie

Martín Rocco es uno de los destacados referentes del stand up. Las razones detrás de un fenómeno porteño.

Ahora que vivimos en un mundo de emisores, que los conceptos básicos de comunicación se fueron a la papeletea de reciclaje y que todo el mundo tiene algo que decir -muchos a través de la asmática respiración de los 140 caracteres-, es legítimo que un standapero, o sea, alguien que habla en vivo, en directo y de corrido, cobre una entrada.
“Ese es mi tema en este monólogo: las redes sociales. Es reloco, el asunto de las redes sociales hace que la gente quiera expresar cosas”, nos dice Martín Rocco, maestro mayor de obras de stand up comedy.
“Todo viene pegado. Facebook y la cantidad de gente que está haciendo stand up. Es increíble. La gente se manda y por suerte existen diferentes estilos. Por ejemplo, el que hace crítica social, el que mira más para adentro y revisa el amor, los quilombos de pareja… Yo creo que el stand up es tan fuerte como el boom de los videos hot. ¡Qué tema ese! Hasta Denise Dumas parece que tiene algo que mostrar… El afuera se transformó en una cosa muy fuerte”.
¿Cuánto tendrá que ver el stand up con esta nueva humanidad donde las redes sociales saben hacerte el trabajo sucio?
Hay una asociación concreta entre el stand up y Facebook o Twitter. Existe un show de stand up que cuelga una pantalla gigante donde van cayendo los mensajes. El monólogo que hago este año es sobre eso, pero en vez de ponerme de afuera, tipo Seinfeld, aparezco en escena tomado por la cosa. Leo en voz alta: Este quiere un abrazo y entonces digo: va un abrazo, ¡tomá! Con un click te hice feliz. Me burlo, pero no observo, me meto adentro. Con el fenómeno de Twitter igual está pasando que alguna gente sigue escribiendo. Continúa el mensaje como si no le alcanzaran los 140 caracteres… así no tiene gracia. Y otro tema es qué estamos diciendo. ¿Cuál es el contenido? ¿Por qué nos interesa tanto que la gente sepa lo que pensamos?
Cómico 5, la excusa de esta nota, se estrenó a fines de agosto y es una nueva (a)puesta del grupo que además integran Sebastián Wainraich, Peto Menahem y Dan Breitman. Una de las claves del humor es buscar el camino más torpe para ir de un punto a otro. Esta es la máxima de un espectáculo que, como dice la gacetilla, tiene a cuatro tipos, un auto, coreografías, monólogos, situaciones y musicales para resolver un conflicto seguido de otro y otro más. ¿Quedará formalmente inaugurado el stand up bastardo? Rocco no puede responder porque está en el baño.
Seguimos. ¿En qué momento te das cuenta de que tenés entre manos un monólogo?
Yo hago la fácil. Busco un tema y ahí me pongo a escribir. A veces me aparecen unos chistes relacionados y entonces armo algo. Generalmente ahora estoy haciendo monólogos por encargo. Cuando tengo que hacer alguna cosa para una empresa, escribo para esa empresa. Cuando tengo que hacer un monólogo cómico, escribo un monólogo cómico… Hago mucho laburo corporativo. Pagan bien.
Filosóficamente, stand up puede querer decir “levántate y anda”. Opera como punto partida. Sin embargo, ustedes cuatro son bastante mediáticos….
En los Estados Unidos es un semillero para la sitcom. De allí han salido grandes artistas. Acá es al revés. Eso pasa todo el tiempo. Cuando nosotros arrancamos nos obligaron a poner a (Gustavo) Garzón y a Florencia Peña. Importaban las caras. Con eso se buscaba convocar público. El menos deseado era yo. Además era el menos mediático. Creo que me respetaron porque era como un prócer en el tema y quedé. Pero si hubieran podido poner a Pablo Rago, lo hubieran puesto. Esto es teatro comercial y el stand up, últimamente, es algo que está bastante calcado, bastante remanido.

Fuente: Clarín Espectáculos

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