Crítica de la obra de teatro ‘Código de familia’ con Tomás Fonzi
noviembre 10, 2011 Dejar un comentario
Comedia dramática sobre un abogado, ambientada en la última dictadura militar. Se presenta durante noviembre en el Teatro Metropolitan.
Argentina 1982, guerra de Malvinas. La dictadura más sangrienta de la historia local está por llegar a su fin. Una trama de amor, violencia y dinero se tiñe de corrupción… esa eterna costumbre argentina.
Argumento de Código de familia
Código de familia cuenta la historia del joven abogado Dr. Ponciano Funes (Tomás Fonzi), quien está dando sus primeros pasos en el mundo de las leyes. Su primer cliente será Amado Mubarak (Carlos Santamaría), un hombre que busca recuperar a su esposa Stella (Alejandra Darín), amante de un comisario (Raúl Rizzo) de Ciudad Evita.
El problema radica en la estrategia: Mubarak no quiere divorciarse, ni separarse (¡no vayan a decirse esas palabras frente a él!), lo que quiere es hacer cumplir la ley de matrimonio, obligando a que su esposa lo acepte nuevamente en su hogar. Pese a lo insólito del reclamo, y ante la oferta económica de su cliente, Funes acepta el caso.
La contienda inexplicable se verá manchada por corrupción y sangre. La falta de recursos y experiencia para tratar de vencer al gigante no dejará un saldo a favor. ¿Es la historia de la obra o de la guerra? De las dos. Porque el relato de Ponciano Funes (pseudónimo que utiliza Daniel LLermanos para escribir esta obra), aunque narra hechos reales, funciona como metáfora de lo que pasaba afuera.
Los temas de Código de familia, una historia sobre el amor, el dinero y la justicia
Para romper el hielo, Funes se dirige al público y da fe de eso que todos creen sobre los abogados. Hablar de derecho es hablar de dinero. Aunque en épocas de dictadura, demandar a la amante del comisario implica riesgos y las convicciones se ponen en juego. ¿Ser cobarde y sucumbir al régimen, o ser traidor y luchar por lo que se cree justo? Esa es la cuestión.
La obra también se permite hablar del amor inquebrantable de un hombre que quiere recuperar a su esposa aunque ella lo engañe. Mientras, y pese a lo que quiere hacer creer, Funes se mueve más por principios que por dinero. Y sí, es un poco “chanta”, pero cree en la justicia.
Y finalmente la Historia: la dictadura, Malvinas, los jóvenes combatientes evocados, las amenazas, la violencia, el abuso de poder policial, los muertos: consecuencias de la corrupción en su expresión máxima.
Los actores de Código de familia
Tomás Fonzi se desenvuelve con frescura y madurez en su rol protagónico. Esa cosa pizpireta, simpática, casi seductora, que suele acompañar a sus personajes, se mantiene en este abogado que requiere de esas condiciones para honrar su profesión. Logra desterrar los prejuicios que acompañan a todo “galancito televisivo” y crece, madurando en la dirección correcta.
Carlos Santamaría lleva adelante con seguridad un personaje que le calza perfecto y que, pese a sus concepciones anticuadas, logra conquistar al espectador.
Alejandra Darín y Raúl Rizzo cumplen. Ella, en un rol que no le exige demasiado, pero que da lo necesario en los momentos de mayor tensión. Por su parte, Raúl Rizzo inicia su rol de comisario violento con ciertos excesos dramáticos, pero con el transcurso de la obra logra moderarse y es entonces, en las escenas cómicas, cuando consigue destacar.
Lo mejor llega dosificado, con las intervenciones de Gabo Correa. Su excelente labor secundaria sobresale cuando interpreta, con la misma comicidad, al portero del juzgado, al empleado de la morgue, a un mozo y a un desopilante empleado judicial. En cada aparición, las risas son suyas.
Crítica de la pieza teatral Código de familia
La directora Eva Halac consigue mantener el ritmo en todo momento: no hay baches ni corridas escénicas que desorienten. Es una obra con los tiempos justos y afilados. El relato es accesible sin perder complejidad, sobre todo al final, cuando se torna más dramático.
Otro logro destacable es el manejo del género. Con más risas que llanto, el paso de la comedia al drama resulta eficiente, y es efectivo incluso cuando se habla de la guerra y la muerte.
La escenografía de Micaela Sleigh permite articular escenas sin dificultad, creando un despacho, un tribunal, una casa, un bar y hasta una morgue sin mover una pieza. Las paredes semitransparentes conjugadas con esporádicas intervenciones sonoras, juegan a favor para entender lo que sucede fuera de campo. Ver sin ver, intuir lo que pasa, como en aquellos años.
Nuevo estreno de la obra Código de familia en el Metropolitan: entradas a la venta
Tras siete meses en el Teatro del Globo y diversas visitas al interior del país, la obra regresa a la calle Corrientes. Se presenta por 4 únicas semanas en el Teatro Metropolitan I (Av. Corrientes 1341) los jueves y domingos a las 21, y los viernes y sábados a las 22. Las entradas se pueden adquirir en la boletería del teatro o a través de PlateaNet, desde $90.
Lo recaudado por la obra, de la mano de Rosario Lufrano Producciones, será a total beneficio del Programa Social Pepe Biondi Terapia de la Risa.
Muchas historias sobre la memoria a veces pecan de panfletarias, apelando al golpe bajo. Otras, como Código de familia, demuestran que se puede contar una buena historia, sin caer en clichés y combinando eso que parece tan difícil: entretener y crear conciencia. Para verla, recomendarla y no olvidar.
Fuente: Cultura – Suite 101
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