Tengo un mal comportamiento

Tiene a su público cautivo. Sin necesidad de una gran campaña de prensa previa, lo esperan coreando su nombre, lo reciben con estruendo de tribuna, celebran cada gag y no dudan en hacerse cómplices de las movidas que organiza en las butacas. Fiel al título del show, Luis Pescetti puede tener incluso el mal comportamiento musical de presentarse con la voz un tanto forzada, el clima se genera a pesar de todo y por todo. ¿Cómo hace? Una de las claves está posiblemente en su elaborada honestidad, valga la aparente contradicción de los términos. De uno y otro bando, no hay quien pueda escapar a la identificación con sus apuntes sobre la relación entre padres e hijos, en el fondo siempre al borde del (tierno) ridículo. Es la risa que surge de verse “descubierto”.

Como siempre, se interrumpe a sí mismo, remite a cuestiones que se le cruzan por la cabeza, retoma el hilo de la canción, atiende a un gesto en la platea para hacer un comentario que tiene validez (y risa) universal. Como siempre, resulta de una eficacia perfecta.

Entre las risas, vale la pena no dejar escapar destellos de música entreverados con una poética sagaz, como en “Pendiente de vos” y “Babouches”. Cuenta para ello con el apoyo de una banda que sabe poner el contrapunto (y también acotar lo suyo, como una referencia al “hamburguesamiento” a que se ven expuestos los chicos). El juego con la pantalla gigante resulta una parodia reciclada de los grandes recitales: no aparece la imagen del artista, sino las letras de sus canciones. Es el mensaje el que importa y que los espectadores puedan apropiarse del mismo. Pero el mensajero es inseparable del mismo. Y por eso es acertado que por momentos Pescetti pida apagar la pantalla, para que miradas y oídos vuelvan a concentrarse en el contacto directo entre este trovador contemporáneo y su público. Como define el mismo Pescetti, casi al pasar, al pedir que no se permita la interferencia de los celulares: se trata de “esa delicada construcción de la emoción compartida”..

Morphine vuelve a Argentina en gira con Jeremy Lyons

Una de las bandas de culto estadounidense de los 90´vuelve a Buenos Aires y esta vez acompañados de Jeremy Lyons en bajo, más la presencia en vivo de los dos bateristas más emblemáticos de del grupo: Jeromw Deupree y Bily Conway; en lo que promete ser una noche inolvidable a puro Psycho Delta Blues.

La gira de Morphine pasará el 9 de noviembre a las 21 por el Teatro ND Ateneo (Paraguay 918), el 10 en el Teatro San Martín de Tucumán, el 11 en Casa Babylon de Córdoba y el 13 de noviembre Morphine toca en Santiago de Chile.

La entradas se venden a través de la web de Plateanet, por teléfono en el 52 36 30 00 o en el Teatro ND Ateneo de lunes a sábado entre las 12 y las 20.

Members Of Morphine & Jeremy Lyons son un power trío que se abstiene del “rock-dios” cliché a través de la formación de un bajo de 2 cuerdas (Jeremy Lyons), saxo barítono (Dana Colley) y en batería (Jerome Deupree).

Dana toca el saxo barítono a través de todas las clases de guitarra, como la electrónica y Rahsaan Roland Kind con su respiración circular y 2 saxos a la vez. Jeremy le agrega el calor latente del blues del Delta, el que perfeccionó durante su década tocando más en las calles y en los clubes de New Orleans.

Dana y Jerome, los miembros supervivientes de Morphine, actualizan y empujan más allá de aquel grupo favorito del underground de los ‘90. El pulso, rock bajo y la fusión de blues del álbum debut de Members Of Morphine junto a Jeremy Lyons honra el legado de Morphine, sin estar limitado por ella.

Los nueve tonos de Dana Colley (saxo barítono), Jeremy Lyons (guitarra slide y bajo de dos cuerdas) y Jerome Deupree (batería) salen del cancionero de Morphine, así como de una profunda inmersión de Lyon en el blues de Delta y los estilos de New Orleans.

“Habíamos estado tocado juntos por un par de años, antes incluso de considerar hacer canciones de Morphine. Así que ya teníamos un sonido y una buena relación, que continúa desarrollándose a medida que nuestra mezcla de estilos se junta. El CD es un muy buen ejemplo de ese proceso”, dice Lyons.

El proceso del trío es tan orgánico que dejan que la música dicte la dirección de la banda.”Solo tocamos. Vemos hacia donde nos lleva la música”, dice Colley. Venían tocando en lugares pequeños con el apodo de “The (Ever Expanding) Elastic Waste Band” (“La – Siempre expansiva – Banda De Residuos Elástica”) hasta que el Double Door Of Chicago les propuso realizar shows para un público más amplio en la primavera de 2010. Ambos nombres de la banda están en el CD debut, que no tiene ningún título adicional.

La reubicación de Lyons a Boston es la crónica de una canción del disco “Hurricane”, un blues inspirado en RL Burnside. El disco también incluye cuatro temas del cancionero de Morphine: “Thuesday”, “All Wrong”, y “Let´s Take A Trip Together”, originalmente grabadas en “Cure For Pain”, y la joya menos conocida, “Pulled Over The Car”.

Lyons escribió “Different” un puente entre su material blues y las canciones de Mark Sandman (quien falleció en 1999 tras un ataque al corazón). Las trompetas de New Orleans hacen una aparición especial: el trombonista Craig Klein (Bonerama) y el trompetista Michael Ray (Kool & The Gang, Sun Ra Arkestra).

El trío combina la base de blues de los grooves de Morphine y los ritmos eclécticos de la fusión “Delta-billy” de Lyons. Lanzados hacia una fuerte dosis de rock psicodélico y obtendrás de Morphine su lado más “swampier” o del pantano, su casa. O Delta Blues en la tierra de los sueños. En otras palabras: Psycho-Delta Rock.

Colley y Deupree respaldaron a Mark Sandman en los dos primeros discos del grupo, “Good” y “Cure For The Pain”. Deupree fue remplazado por Billy Conway pero regreso para tocar junto a el en el último álbum “The Night”.

El sonido característico de Colley en la electrónica tratados por el saxo barítono, marcó a otros tipos de proyectos como Twinemen y A.K.A.C.O.D.  Las habilidades para la improvisación de Deupree y la super cargada batería nos recuerda a Mitch Mitchell o Bill Bruford y ha sido un elemento básico del Jeff Robinson Trio en The Lizard Lounge Party Night por más de diez años. El también apareció con Orchestra Morphine, Either Orchestra y The Humans.

Comprá tus entradas en Plateanet

 

Dios Salve a la Reina recordará al rockero en Argentina

La agrupación sudamericana interpretará los éxitos de Queen en el teatro ND Ateneo; el show se transmitirá simultáneamente en Londres, Berlín, París y Río de Janeiro.

El cantante Freddie Mercury, considerado uno de los más grandes exponentes del rock británico, será recordado en Argentina, en ocasión del 65 aniversario de su natalicio, con un homenaje por parte de la agrupación Dios Salve a la Reina.

El “show”, que incluirá los mejores éxitos de la banda británica Queen, de la que Mercury era líder y voz, se realizará el próximo 6 de septiembre en el teatro ND Ateneo, y se transmitirá simultáneamente en ciudades como Londres, Berlín, París y Río de Janeiro.

Esta presentación será a beneficio de la Fundación Huésped, en el marco de la lucha contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirido (Sida).

God Save The Queen (Dios Salve a la Reina) ha sido reconocida con innumerables galardones por ser el grupo musical homenaje a Queen que más se asemeja a la banda original, pues los integrantes ocupan la formación exacta que tenía el grupo sobre el escenario, con instrumentos originales, vestuarios y escenografías que replican exactamente a la banda de Mercury.

También como parte de la celebración por el nacimiento de Freddie, una marca británica de automóviles lanzará un modelo inspirado en la emblemática vestimenta que utilizaba el cantante, con una banda que cruza transversalmente de color rojo y dorado con la carrocería en color blanco.

Además, se pude ver en la parte de atrás la firma de Freddie Mercury y dos imágenes alusivas a la estatua del artista ubicada en Montreux. En su interior cuenta con un tapizado en color amarillo y gris, que también semeja otra de sus vestimentas icónicas de la estrella.

Farrokh Bulsara, su nombre real, nació el 5 de septiembre de 1946 en Zanzíbar, Tanzania. Vivió sus primeros años en India, donde cursó sus estudios y destacó como campeón de ping pong y hockey. Estudió piano hasta el cuarto grado, y en 1959 se mudó junto con su familia a Reino Unido.

Durante su adolescencia, cursó estudios en el Ealing School of Art como ilustrador y diseñador gráfico. Fue un apasionado de la música, en esa época. Se convirtió en un ardiente seguidor de Jimi Hendrix, y decoró su habitación de Kensington con dibujos e ilustraciones hechos por él.

Mercury consolidó una buena amistad con el bajista Tim Stafell, compañero de la escuela. Junto con Brian May, en la guitarra, y Roger Taylor, en la batería, formaron un grupo llamado Smile. También conoció a Chris Smith con el que escribió varias canciones.

Una vez titulado como diseñador gráfico, comenzó a trabajar para periódicos locales en Kensignton. En el verano de 1969 conoció a un grupo de Liverpool llamado Ibex, al que se unió y viajaron a Bolton, Lancashire, para dar un concierto en agosto de 1969, que fue la primera actuación de Mercury.

El grupo se cambió el nombre por el de Wreckage; sin embargo, se desintegró a finales de los 60. Freddie buscó otra banda y encontró en un anuncio por palabras a los Sour Milk Sea. Estos quedaron encantados con su voz, y decidieron contratarlo, pues vieron en él un gran carisma y talento.

Se hizo amigo del guitarrista del grupo Chris Chesney, pero poco tiempo después se deshizo. Mientras tanto, Tim Stafell, vocalista de sus ex compañeros Smile, abandonaba la formación. Estos llamaron a Mercury para que lo sustituyera y él accedió, por lo que cambió el nombre del grupo por el de Queen.

Fue así que en 1970, Freddie, John Deacon, Biran May y Roger Taylor conforman la exitosa banda Queen, lidereada por Mercury, quien fue el autor de la primera canción en el Top británico “Seven seas of rhye”, el primer gran éxito “Killer queen” y de la más famosa canción del grupo “Bohemian rhapsody”.

Este cuarteto británico, que se convirtió en un paradigma del rock progresivo, ha dejado una marca indeleble en la historia de la música, fue una fuente inagotable de grandes éxitos.

En 1973, comenzó a concentrarse más en su carrera, con la realización de “Queen”, su álbum debut que los llevó a su primera gira. A pesar de que no tuvo un buen recibimiento por parte del público, realizó al año siguiente “Queen II” (1974), el cual tuvo un éxito inesperado.

Queen lanzó su tercer disco, “Sheer heart attack” (1974), y en 1975 obtuvo realmente el éxito con su álbum “A night at the opera”, del que se desprende el tema “Bohemian rhapsody”, el cual se convirtió en la marca distintiva del grupo, al mezclar con maestría en un sólo tema, música clásica, metal y pop.

Número uno durante 10 semanas en Reino Unido, también fue un “boom” en Estados Unidos.

En 1975, Queen actuó en Japón, donde fue recibido como celebridad. Sus canciones se convirtieron en himnos, y el Royal Ballet adaptó variios de sus temas.

“A day at the races” marcó el éxito masivo de Queen, así como también despertó la adoración incontrolada de sus fans. En 1980 Freddy cambió su imagen cortándose su melena y dejándose bigote.

Colaboró con la Royal Opera House en una obra de Verdi en la que conoció a Montserrat Caballé, quedó cautivado por su voz y tiempo después tocaron con ella ante más de 70 mil personas en el Live Aid.

A principios de los 80, el grupo continuó con la cosecha de grandes éxitos, así como el aprecio de la gente, por lo que realizó “The game”, que contendría los singles “Crazy little thing called love” y “Another one bites the dust”.

En 1981 hizo su primera recopilación de grandes éxitos, mientras que al año siguiente lanzó “Hot space”, con “Under pressure” a la cabeza. Después vendrían “The works” (1984). Su popularidad comenzó a decrecer en países hispanoparlantes, por lo que comenzó a buscar nuevos mercados en Latinoamérica, Asia y África.

En la cima de la popularidad con discos como “The miracle” e “Innuendo”, en 1991, Queen había reducido de manera drástica sus presentaciones, lo que causó una ola de rumores acerca de la salud de Mercury.

Tiempo después, Mercury, quien era conocido por su bisexualidad y promiscuidad, anunciaba que tenía el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirido (Sida), al respecto el cantante comentaba: “Yo solía vivir para el sexo. Era extremadamente promiscuo, pero todo eso se ha acabado. No echo de menos esa clase de vida”.

El 24 de noviembre de 1991, Freddy Mercury, uno de los iconos de la música contemporánea, murió en su casa de Londres, Reino Unido, a causa de bronconeumonía que no pudo soportar a causa de su enfermedad.

La primavera siguiente, los restantes miembros de Queen ofrecieron un concierto en homenaje en el estadio de Wembley, cuya audiencia televisiva mundial fue de mil millones de personas.

El cantante, quien dejó al mundo entero sin la majestuosa interpretación del tema conmemorativo de los Juegos Olímpicos que iba a cantar junto a la soprano Montserrat Caballé, en Barcelona 1992, comentaba que no tenía miedo a la muerte porque, según sus propias palabras, había “vivido una vida completa”.

Con motivo de su 60 aniversario, Mercury fue homenajeado en 2006 por el canal estadunidense The History Channel, que ofreció un programa especial denominado “Freddy Mercury: la historia no contada”, donde se dieron a conocer inéditos aspectos de la vida de esta leyenda del rock internacional.

Después se difundieron unos dibujos del intérprete de “Crazy little thing called love” al desnudo, los cuales fueron realizados por el diseñador francés Yves Saint Laurent, mismos que fueron publicadas en la revista “Art”.

En 2008, Queen en compañía del guitarrista Paul Rodgers, publicó su primer disco en estudio “The cosmos rocks”, un álbum dedicado a Freddy Mercury, y que presentaron en un concierto en España.

Un año después, la serie “Los muppets” le hizo un homenaje a la banda, cuando personajes como “La rana René”, “Peggy”, “Gonzo” y sus amigos, realizan una parodia de su éxito “Rapsodia bohemia”.

En 2010, Mercury fue recordado con un homenaje, a 64 años de su nacimiento, por God Save The Queen, con un concierto que ofreció en España.

Fuente: Milenio

 

Comprá tus entradas en Plateanet

 

Tony Levin: cuando tenga 64

El músico regresa al país para tocar el 12 de marzo en el ND Ateneo; acá, cuenta cómo fue su camino desde Lennon, King Crimson, Peter Gabriel hasta su trío actual y Fernando Samalea

Hay músicos que parecen tener más tiempo que otros. Tony Levin (de vuelta este 12 de Marzo para tocar con su trío, Stick Men) parece, a sus 64 años, haberse hecho un tiempo para todo: desde tocar con Peter Gabriel hasta haber sido elegido por John Lennon para grabar el genial Double Fantasy (junto a Yoko Ono, claro), Levin parece haber sido siempre la primera opción para llamar a un bajista que la rompa (el muchacho desmiente realmente eso de que los bajistas son guitarristas frustrados) y que aporte lo necesario, sea cual sea el género musical en cuestión. King Crimson, Pink Floyd, Lou Reed, Alice Cooper, Liquid Tensión Experiment con los Dream Theather o… ¿Fernando Samalea? “Si, por cierto, ya tengo 64, como la canción de The Beatles. ¡Y estoy planeando para empezar pronto a estudiar para tocar profesionalmente”, cuenta y se ríe. “En verdad, cuando empecé a tocar el bajo, más o menos a los 10 años, no tenía planes de ser profesional. ¡En realidad no tenía planes de ningún tipo! Sólo amaba la música y me gustaba tocar las partes de bajo. Y es interesante cómo, 54 años mas tarde, aún puedo decir lo mismo: aún amo la música y disfruto tocar en ella las partes del bajo”.

Tony Levin

Todo hace suponer que hay Tony Levin para rato: su madre, una ucraniana de 97 años, aún está viva: “Hace poco me hice finalmente un tiempo para ir a la pequeña ciudad de Ucrania de donde ella salió para hacer la América. Y ella no entendía porqué yo podía querer ir ahí, pero en esta época de mi vida me doy cuenta del coraje y la fuerza que requirió viajar a través de una Europa que entonces estaba en guerra para encontrar un mundo mejor y una mejor vida para sus chicos”.

Levin (al igual que su hermano Pete, pianista de jazz) es de Boston, Massachussets, “una ciudad muy ecléctica, en parte porque hay muchas universidades ahí, pero también porque es un lugar muy popular para los inmigrantes (de hecho esa es la razón por la que mi familia terminó ahí). Y también hay una gran herencia musical: yo crecí yendo a ver conciertos de la Boston Symphony Orchestra, estudiando con músicos de ahí, y quería, también, estar en una orquesta como esa. ¡Mi planes cambiaron cuando aparecieron los amplificadores!”.

A principios de los 70′s Tony (que supo ser solista con su tuba y hasta llegó a tocar en la Casa Blanca con una orquesta juvenil para John F. y Jackie Kennedy) se mudó a Nueva York y empezó a ganarse un nombre por su talento como bajista, tocando con en discos de Lou Reed y Alice Cooper, producido por Bob Ezrin, quien también lo presentó a un músico al que va a estar siempre vinculado: Peter Gabriel. “Peter ha sido una gran influencia sobre mí desde que empecé a tocar en su banda. No creo que eso se note tanto en la música que yo compongo (aunque me gustaría), pero su creatividad en la música y su elección de vida han sido inspiradoras. El catálogo musical de Peter no sólo impresiona por su calidad, sino que también sorprende por los cambios de estilo a través de su carrera, siempre innovador, y siempre siendo el mismo. Si lo analizás, es bastante inusual aún entre grandes artistas. Es un gran ejemplo de cómo los esfuerzos de una sola persona comprometida pueden influenciar a toda una generación”, reflexiona.

Fue en sus primeros años junto a Gabriel que Levin fue seducido por el Chapman Stick, instrumento creado por Emmet Chapman del cual se lo considera pionero (en la canción “Big Time” del disco So, de Gabriel, Levin casi se puede decir que hizo que el Stick se conociera en el mundo). “Sí, seguro que voy a tocar el Stick en esta gira, como su nombre lo indica, porque es Sitck Men, y está basado en las cosas que el Chapman Stick puede hacer. A través de los años yo he usado el Stick como un bajo en grupos y también como un instrumento en el que puedo componer música más allá de las partes de bajo. En esta ocasión, en vez de dos Sticks vamos a estar yo y Markus Reuter, que toca una “touch style guitar” que se hizo el mismo, que tiene los mismos elementos que el Stick (cuerdas de bajo y de guitarra y un rango enorme). Nos hemos divertido mucho juntos, explorando lo que estos instrumentos pueden hacer”.

Grabando el primer disco de Peter Gabriel, Levin conoció a Robert Fripp, con quien compartió en 1981 la grabación de Discipline, un disco emblemático, preciso, virtuoso y a la vez radical. ¿Cree Mr. Levin que la disciplina es esencial en la buena música? “Es una pregunta interesante. La idea de la disciplina en la música, y en el estilo de música de ese álbum viene de Robert Fripp, así que yo realmente no podría contar la historia que hay detrás de eso. Todos los músicos de esa banda (el Crimson de los 80′s) eran bastante disciplinados en su forma de tocar pero creo que fue en esa disciplina que aprendimos también que hay creatividad y libertad”.

Pink Floyd, Paul Simon, James Taylor, Peter Frampton, Anderson Bradford Wakeman Howe (que es como decir Yes). Richie Sambora, Lou Reed, Gabriel, Dire Straits, Herbie Mann…¿No tuvo que sufrir Levin los caprichos de los egos de estos músicos? “No, esos tipos no tiene problemas de ego. De hecho, es muy raro en mi experiencia que una sesión haya sido mala por esas razones. Creo que probablemente las peores sesiones para mí fueron aquellas en las que la música tendía a no ser buena. Puede ser muy frustrante gastar tu tiempo en hacer música mala. Pero eso, afortunadamente, ha sido raro”.

Pero aunque su curriculum vitae encandile, no deja de llamar la atención que haya habido que esperar a los ’90 para poder disfrutar de un disco firmado por el propio Levin: “Sí, por muchos años yo estuve ocupado tocando con otra gente y no tenía el tiempo para hacerme, ni siquiera algunas semanas, para mi propio proyecto. La situación recién cambió a principios de los ’90, cuando un amigo me sugirió que me llevara conmigo un ADAT (¡que por entonces era una nueva tecnología!) cuando me iba de gira con Peter Gabriel. Y, en mis tiempos libres, grababa duetos con varios músicos que yo iba encontrando alrededor del mundo. Lo hice y lo disfruté mucho y ni siquiera me tomó mucho tiempo hacerlo. Todo eso quedó registrado en World Diary (de 1995). Después de eso enseguida grabé a un trío en una cueva cercana. Esa fue otra producción rápida y simple, que funcionó muy bien para mi y que quedó en From the Caves of The Iron Mountain (de 1997). Y gradualmente, fui mejorando en lo que es planificar y producir grabaciones en los períodos entre las giras”.

Pero aunque el recién editado Soup (de 2010, firmado por su banda Stick Man) confirme el buen momento creativo de Levin, es inevitable no preguntarle por su experiencia con John Lennon y Yoko Ono en el inspiradísimo último álbum que dejara en vida el ex Beatle: “Fue un gran honor para mí ser parte de ese álbum (en realidad de esas sesiones se hicieron dos discos). Me llevaba muy bien con John y Yoko, y me sentía feliz de ver que les gustaban mis partes de bajo (algo que confirmé cuando las doblaron con los vientos). Era raro estar ahí cuando John traía una nueva canción y que te la tocara y cantara para vos… Eran siempre tan completas, tan distintivas que tocar en ellas era la cosa más simple del mundo. Íbamos a hacer una gira mundial con esa banda, con esa música”.

Pero además de todos estos nombres, Levin se ha hecho un tiempo para participar en los últimos 5 discos de un músico argentino como el baterista y bandoneonísta Fernando Samalea, lo que confirma que el hombre no está esto sólo por el dinero: “Por supuesto, me gusta la música de Fernando y es un buen ejemplo de cómo hay mucha gran música en el mundo hecha por gente no tan famosa ni exitosa como John Lennon o Pink Floyd. Una de las grandes cosas que Internet no ha dado es una manera de escuchar música de gente que vive muy lejos. Y eso además nos permite incluso poder grabar y ser parte de el proyecto de un músico argentino sin tener que viajar. Siempre digo que me siento muy afortunado de estar involucrado con buena música. Sean músicos conocidos o no tanto: lo importante es la música”.

Ver Nota: RollingStone – 21 de Feberero de 2011

Click aquí para adquirir tus entradas, o llamando al 5236-3000

Juanjo Dominguez

En la cuerda justa. Acompañó a Goyeneche y a Chabuca. Con su sello propio presenta “Sin Red” en el Ateneo.

Dejé de grabar cinco años. Por unas cuestiones burocráticas con la compañía: la verdad, no tenía acceso a una buena regalía. El disco Eterno, que son temas míos, no puedo grabarlo de nuevo. Una locura. Como si tuviera que pedir permiso para entrar a mi casa. Me estoy haciendo independiente ahora después de 140 discos.

No iba a grabar más, pero mi amigo y productor, Felipe Insalata, viene y dice: Juanjo, vamos a poner un sello. Me dice: vas a caminar para vos: si hay pérdidas son tuyas, si hay ganancias, son tuyas. Pero no vas a caminar para otros. Apareció así Junín Music. Como yo soy de Junín. Estas producciones, Sin Red y Cantando, son las primeras. Pero tengo otras: canciones de Los Beatles, temas de Chabuca Granda, un disco de folclore argentino.

Hay como seis o siete grabaciones que están para salir. Horacio Guarany quiere grabar tangos para mi compañía, algo que nunca hizo.

Ser independiente implica un despelote y un riesgo. Antes me arreglaba con un fijo. Una plata por tocar. Ahora estoy en todos los detalles y eso tiene otro sabor: una cosa es comprar comida hecha y otra, ponerse a cocinar.

Juanjo Dominguez

Estoy ahora con Majo Lanzón, porque es una cantante distinta, porque de alguna manera reinvidica lo que decía Astor: el intérprete tiene que ser un instrumento más. Piazzolla no quería a María Callas en su quinteto.

Escuché a Plácido Domingo cantar Alma de bohemio; a mi me gusta más como lo hace Podestá. Es otra historia, Negro.

Acompañé tanto al Polaco. Aprendí tanto de Goyeneche. Cuando cantaba Garúa parecía que te mojabas de verdad. Lo veías bajo el agua empujado por el viento.
A los 12, me recibo de profesor de guitarra: el pie izquierdo en el banquito, la muñeca torcida, la espalda recta. Todo lo que me habían dicho en la academia, pero ése no era yo. Hasta los quince hice música clásica. Después, un día, apoyé la guitarra en la pierna derecha, algo levantada la guitarra, como toco ahora. Y empecé a acompañar a esa edad, a los quince años, a Podestá, Lezica, Laborde, Echagüe, Morán. Ahí podría decir que empezó el

Domínguez verdadero. Hasta cantaba: Tuve artísticos afanes, pulsé una guitarra y en complicidad con ella me atrapó la farra. La farra en serio: la de tocar con los amigos en todos lados. Ahí arranca la historia de Juanjo.

Yo no sabía de qué se trataba Japón. En mi primer viaje, en 1992, y después vinieron otros once, una noche, el productor japonés me pedía tangos: no me pedía Cuartito azul, no me pedía La cumparsita; me pedía

Camandulaje, Flores negras. No lo podía creer. En un momento, me tira el nombre de un tango y yo, para cacharlo, le toco otro. No sabés cómo reaccionó. No es joda lo de Japón: lo que saben de tango es impresionante.

Cuando se habla de Troilo y Grela, con todo respeto, pero con Grela estaban Baéz con el guitarrón, y Pro en el contrabajo. Tenía dos tipos atrás. Guarda: con Pane y Barboza yo tenía que defender la guitarra solo. Es brava la situación: la guitarra tiene sus limitaciones, no podés arrastrar notas, pero tampoco podés dejar al instrumento en banda. Hay que defender la guitarra como sea.

El disco con Barboza salió de un asado. En la sobremesa tocamos, y el viajaba al otro día, a la noche. Le dije: mañana tengo un estudio libre de grabación: ¿Venís? Entramos sin saber para qué. Con Pane fue igual. Nos habíamos conocido treinta años atras en el Caño 14. En ese entonces no hubiera sido posible: nos hubieramos tirado con las notas por la cabeza, éramos muy jovenes. ¿Te acordás de Roberto Perfumo? El mejor momento suyo fue cuando estaba por retirarse: se paraba en el área y lo miraba todo. Fue un placer hacer ese disco con Pane. Por eso se llama así, Un placer.

Pasaba con el gran Lalo Schifrin, mientras hacíamos la película del El Che. El improvisaba y se iba. Me tocaba traerlo: vení, con las notas le decía: vení acá, a dónde estábamos. Después, cuando escuchábamos la grabación,

Lalo recordaba el momento y me decía: Gracias, Juanjo.

Goyeneche, Chabuca. Habría que hacer al revés: a quién no acompañé. Fue una pena no tocar con Salgán, pero es que está De Lio con el maestro. No acompañé a la Negra Sosa, porque lo tenía a Colacho Brizuela. Yo toco porque la guitarra es mi gran berretín. Ni siquiera había tenido la pretención de vivir de esto.

Ver nota: Clarín – 16 de Diciembre de 2010

Hacé click aquí para adquirir tus entradas, o llamando al 5236-3000

Ignacio Copani presenta en vivo “YO NUNCA ME METI EN POLITICA”

Con canciones “para los convencidos y para los que falta convencer”, el músico sostiene que su apoyo al proyecto del Gobierno no significa “ser bufón del rey o ganar dinero e influencia”. Esta noche muestra su nuevo disco en el ND/Ateneo.

Copani

Ignacio Copani está jugado. Esta noche presenta su disco Yo nunca me metí en política (a las 21 en el ND/Ateneo, Paraguay 918), y sabe que a esta altura no hay vuelta atrás. Ni en lo que respecta a ciertos aspectos de su carrera ni en lo relacionado con su militancia. Y las canciones que mostrará transmiten esa circunstancia. Como si cargaran con el impulso de un autor que se convirtió, luego del conflicto con las patronales del campo, en emblema de los que defienden el proyecto kirchnerista.

El título de la placa, claro, está asociado con la frase “yo nunca me metí en política, siempre fui peronista”, que Osvaldo Soriano le hizo decir a uno de los personajes de la novela No habrá más penas ni olvido y que el cineasta Leonardo Favio puso en boca del Mono Gatica. “Si en política nunca, jamás me metí/ella sí se ha metido conmigo”, parafrasea Copani en sus versos. Obviamente, es una broma. Equivocado o no, está sumergido hasta los rulos en la realidad argentina. Durante la charla aparecerá el respeto por su público y la paciencia ante sus detractores, que en vez de enojarlo lo impulsan a crear “para los convencidos y para los que falte convencer”.

En efecto, parte de los dieciocho temas que quedaron son un festejo de los valores compartidos, pero también hay letras que dan la impresión de estar hechas para cantar “mirando a los ojos” de los que se oponen al Gobierno. En “Compañero”, el compositor tiende la mano a esos sectores de izquierda más preocupados por ayudar a Mirtha Legrand en el disimulo de sus desvaríos que por acompañar medidas progresistas: “Cómo me voy a olvidar, compañero/que fuimos juntos a tantas marchas y emboscadas./Y al que rodaba al suelo primero,/el otro sin medir riesgo lo alzaba./Cómo explicás esas marcas que lleva tu cuero,/si hoy te sentás en la mesa de los que marcaban”.

–Antes había “cantores de protesta”. ¿Piensa que ahora se necesitan “cantores de aprobación”?

—(Se ríe.) El objetivo es desafiar a los poderosos. Lo que pasa es que hoy los poderes que le hacen mal al país no están en el Gobierno. Esos jerarcas que creen que un día cayó un rayo divino y dividió a las clases sociales para que todo se mantenga como está por los siglos de los siglos están en otra parte. Entonces yo reflejo eso.

–¿Y se siente cómodo con el rótulo de “oficialista”?

–Yo no soy bufón del rey. Soy un juglar que comenta su forma de ver el mundo, esforzándose por no perder la rebeldía. Si a eso le llaman ser oficialista, bienvenido sea. Me dan vergüenza ajena los que le reconocen méritos a la Presidenta o a Néstor y después aclaran “pero mirá que kirchnerista no soy, ¿eh?”. Yo prefiero ser más explícito, y le aseguro que no gano dinero ni influencia por eso. Al contrario, me cuesta mucho subsistir como artista independiente. Sin embargo, el premio está en que me animo a no mentirme.

Al abrir las tapas de Yo nunca me metí en política, uno encuentra un librito que contiene una foto de Copani junto a Néstor Kirchner. La imagen es síntesis y clave ordenadora, como si esa música funcionara a modo de balance de lo ocurrido desde 2003. En “Yo me opongo” hay palos para la oposición que obstaculiza porque sí. Por supuesto, hay obras recientes mucho más conocidas. “Señor vicepresidente” o “Cacerola de teflón” –ambas compuestas al calor del lío que se armó alrededor de la Resolución 125– fueron hits a partir de la difusión que se les dio en YouTube. “Los demos que colgué lograron más de un millón de visitas. En este laburo agregué orquestas y arreglos, para que los que ya las oyeron encuentren cosas nuevas y para alcanzar otros oídos.”

–¿No teme estar circulando dentro de un grupo en el que todo el mundo está demasiado de acuerdo?

–A veces me pongo a pensar en eso. Por suerte tengo un trabajo que me lleva a lugares en los que hay gente muy distinta. ¿Y sabe qué? Voy comprobando que lo que yo siento no es resultado de que nos estemos dando manija entre pocos. Hasta he podido retornar a lugares que están en el núcleo de la zona sojera y me han recibido muy bien. No hay que caer en el optimismo extremo y tampoco en la falta de esperanzas. Sabemos que las peores derrotas vinieron cuando creíamos que íbamos ganando diez a cero.

–¿Se siente menos solo que antes?

–Hay momentos en que me siento solo entre mis colegas. Sobre todo cuando las papas queman. En cambio, el público me acompaña permanentemente y me ha permitido demostrar que hay vida más allá de la televisión. Hace años que no toco en canales de aire y no me importa. La verdad, no creo que salir en el programa de Susana vaya a traerme más gente al teatro. Ese sería el camino fácil. La senda del militante es otra, y es eterna.

Ver nota: Página 12 – 3 de Diciembre de 2010
Click aquí para adquirir tus entradas, o llamando al 5236-3000

Juan Darthés y Cecilia Milone vuelven a amarse

El viernes 5 de noviembre Juan Darthés y Cecilia Milone volverán a cantar su “Arráncame la vida” en el teatro El Nacional de la avenida Corrientes.

Arrancame la vida

Dirigidos por Pablo Novak presentarán por algunos fines de semana el aplaudido show con el que ya han estado en salas de Mar del Plata, Capital y en gira por muchas provincias.
“Arráncame la vida” es un homenaje a todos aquellos que viven en estado de gracia y lo confiesan; a los que han elegido sentir en la plenitud del que se entrega sin pudor; a los que alguna vez soñaron, gozaron y sufrieron por una pasión; a los que sienten que de otro modo, la vida no tendría razón de transcurrir…
Pero también “Arráncame la vida” es un sincero homenaje a los compositores y poetas que supieron traducir ese sentimiento, cantándole al corazón con inspiradas palabras y bellas melodías, que perduran en el alma y en la memoria de nuestros pueblos.
Autores como Agustín Lara, Julio Gutierrez, Alvaro Carrillo, y otros grandes de la canción romántica fueron convocados en esta historia, donde el hilo argumental surge de esas propias letras inolvidables, cuando una pareja de actores se une y se desune, se encuentra y desencuentra , en aras de su pasión .
Hay en el espectáculo tres secuencias identificables:
Una, el desencanto y la inexplicable separación.
Dos, el colorido del show caribeño, que interpreta la pareja y su compromiso con la escena, con recordados ritmos de los años 50, emparentados con el bolero
Tres: la soledad , el reencuentro, la lucha por el poder, y la desgarradora entrega del final: “..Oblígame a vivir para tu amor, pero no me obligues a decir adiós “.
La recomendación que hace Chico Novarro, es si fuera posible, disfrutarlo en pareja.

Ver nota: Laura Ubfal – 25 de Octubre de 2010

Click aquí para adquirir tus entradas, o llamando al 5236-3000

Moreno Veloso: Solo, pero bien acompañado

Con el proyecto +2 como parte del pasado –pero que puede volver–, el cantante encara una carrera en solitario, aunque siempre rodeado de amigos músicos. En su banda está el guitarrista Pedro Sá, quien también lo acompañó como coproductor de papá Caetano.

Fue +2 durante casi diez años, el líder de una banda sin nombre. O más bien, un grupo que va rotando de líder, una reunión de amigos con un fin que ahora define con objetivos supra musicales: ayudarse mutuamente. Mucho antes, Moreno Veloso fue también el hijito de Caetano que canta en “O leaozinho”. Pero eso fue hace rato, antes de que se convirtiera en productor de su padre y en una de las referencias obligadas de eso que se agrupa bajo el paraguas de la MPB, a pesar de la diversidad que engloba el término. Moreno Veloso ha venido varias veces a la Argentina, con alguna de las formas de +2, ese “grupo de amigos” que comparte con Doménico Lancellotti y Alexandre Kassin. Y también como parte de Tres, el proyecto que comparte con Doménico y con Adriana Calcanhotto. Ahora, por primera vez, será uno, en el show que dará hoy en el teatro ND Ateneo (Paraguay 918). Lo acompañará un grupo en el que sigue formando, firme, uno de los inseparables de su familia, el guitarrista Pedro Sá.

Moreno Veloso

“Es la primera vez que vengo a actuar como solista, pero no solo”, aclara en diálogo con Página/12. “Sigo con mis amigos, que es como me gusta trabajar. Y ahora que vivo en Bahía, he sumado amigos de por aquí.” Moreno Veloso está feliz, dice, después de haberse mudado de Río a Salvador, con su esposa y sus hijos. “Para mí es buenísimo porque nací acá, tengo mi familia, abuelas, tíos, primos… Es muy bueno estar cerca de ellos otra vez. Vinimos porque mi mujer tenía que trabajar acá, ella es antropóloga, está haciendo una investigación sobre religiones africanas, y el lugar indicado es éste, claro. Por cierto, la Antropología también es una cosa muy fuerte en la Argentina, tenemos muchos amigos antropólogos argentinos, gente buenísima.”

–La de ustedes era una banda sin nombre, o con un nombre que iba alternando. ¿Cómo va a llamar ahora a su banda?

–La verdad, no me importan mucho los nombres. Nuestro trío +2 era en verdad algo así como participaciones de dos amigos para ayudar a un tercero. Así fue como primero mis amigos Doménico y Kassin me ayudaron a lanzar mi disco, después nosotros ayudamos a Doménico y, por último, a Kassin. Era una banda que tomaba las ayudas de los otros para hacer trabajos individuales, no era un trabajo en conjunto: era el trabajo de cada uno sostenido por los otros. Y ahora estoy intentando empezar de nuevo. El proyecto +2 no nos dejaba tiempo para hacer otras cosas por fuera de eso, pero ahora ya estamos listos para largarnos. Estos últimos ocho años he estado ayudando a mis amigos a hacer sus cosas y ahora puedo hacer algo mío otra vez.

–¿Lo de +2 está en suspenso o ya quedó atrás?

–Ya quedó atrás, pero es un atrás que sigue en el presente. Es un proyecto que nos dio fuerza para empezar lo que somos hoy: Doménico ya tiene casi listo su próximo álbum, Kassin también está empezando a recoger las canciones nuevas, yo estoy ahora empezando a trabajar en mi disco… Fue justamente para esto que lo hicimos: para tomar fuerza y coraje para hacer nuestras cosas.

–Necesitaban una pequeña ayuda de los amigos…

–¡Sí! Eso es lo que nos pasaba a todos. Ahora ya podemos hacer cosas solos. No tan solos, en realidad, porque continuamos trabajando de la misma manera, con amigos, con las cosas que nos gustan. Por ejemplo, ahora estoy tocando con Doménico en el concierto para niños de Adriana Calcanhotto, Adriana Partimpin. Y ahora mismo estoy trabajando con Kassin en un proyecto para mi madrina Gal Costa. Estamos juntos, siempre. Pero no sé si en mi próximo disco voy a juntarme con ellos. No porque no me guste, sino para intentar algo distinto. Sólo para intentar.

–Con Pedro Sá produjo dos discos de su padre, Zii e zie y Cê. ¿Cuál es la tarea que disfruta más, la de músico o la de productor?

–¡Difícil decir eso! El productor es el tipo que tiene a su cargo la dirección de todo, para que cuando se llegue al final todo esté listo, bien, en orden. Ese trabajo, el de llegar bien al final, es básicamente el del productor. Y eso tanto dentro del estudio como en la relación con los músicos, los técnicos, todo el equipo. El trabajo del músico, bueno, es bien distinto: un músico es un tipo que básicamente no tiene preocupaciones aparte de tocar. Tal vez la de hacer los arreglos, y la de estar conviviendo con los otros músicos y técnicos, pero hasta ahí. El no tiene la responsabilidad de tener todo el aparato de grabación en la cabeza. Sólo la responsabilidad de tocar, y de estar mínimamente contento, feliz, al hacerlo.

–Dicho así parece que es un trabajo más relajado.

–Posiblemente. Ahora que lo pienso, ¡no sé para qué me metí en la producción (risas)! En verdad, los músicos de nuestra generación adoramos la música, escuchamos, tocamos y aprendemos todo lo que podemos. Pero también nos fascinamos con todo el proceso que implica el registro del sonido. Para nosotros eso también es parte central de la música, no sólo la composición y el manejo del instrumento o de la voz. Estamos muy conscientes de la parte técnica y ese es un paso adelante para la producción. La verdad… ¡antes era más relajado!

Ver nota: Página/12 – 24 de Septiembre de 2010

Click aquí para adquirir tus entradas, o llamando al 5236-3000

Hamilton de Holanda actúa por primera vez en la Argentina

“No lo elegí, el bandolim me eligió”

Aunque vino varias veces “para comer asado, chorizo, tomar vino y otras cosas”, el músico carioca al fin debuta sobre el escenario del Ateneo, en el MUBA 2010: oportunidad inmejorable para sumergirse en el universo de la mandolina de diez cuerdas.

Hamilton de Holanda es conocido en el mundo gracias a un pequeño instrumento tan tradicional en su país como extraño como solista: la mandolina –el bandolim, en portugués—, que él adaptó sumando dos cuerdas hasta completar las diez, para expandir su registro hacia los graves. Nacido en Río de Janeiro, criado en Brasilia –una ciudad que, según explica, tiene mucho que ver con el rumbo que tomó su música–, Hamilton de Holanda partió del choro para explorar el jazz o el rock, solo, en dueto, cuarteto o quinteto, y también como invitado de artistas como Ivan Lins, Joao Bosco y Cesaria Evora. En su música no sólo muestra virtuosismo: también –sobre todo– las posibilidades de explorar la siempre fructífera tensión entre tradición y modernidad.

Hamilton

Hoy a las 21 se lo podrá ver –y escuchar– por primera vez en Buenos Aires. Será en el teatro ND Ateneo (Paraguay 918), dando inicio al MUBA 2010, un ciclo que hasta fin de año traerá a artistas como Chico César, Elza Soares, Jorge Vercillo, Leila Pinheiro, Joao Bosco, y propiciará cruces como el de Monica Salmaso con Liliana Herrero. Esta será la primera vez que Hamilton de Holanda vendrá a la Argentina para tocar (“antes vine, pero para comer asado, chorizo, tomar vino, y otras cosas”, aclara). Y hay otras cosas que lo atraen de estas tierras: dice que admira la música de Juan Falú, de Luis Salinas y de Juanjo Domínguez –a quienes conoció por Internet, esa “gran fuente de amigos”–, además de la de Astor Piazzolla, cuyas obras siempre figuran en los repertorios de sus conciertos como solista.

–Usted interpreta un instrumento que es a la vez tradicional en Brasil, pero poco conocido como instrumento solista. ¿Por qué lo eligió?

–No fui yo quien lo eligió, fue él el que me eligió a mí. Fue un regalo de Navidad que me hizo mi abuelo, cuando yo tenía cinco años. Vengo de una familia musical, entonces era lógico que ya de alguna manera me interesara por la música. Pero no sé por qué razón mi abuelo eligió ese instrumento, en aquella Navidad. Lo que sé es que, después de eso, mi vida definitivamente cambió. Y así fue que, antes de saber leer y escribir, yo ya sabía tocar la mandolina, y bastante bien.

–¿Y por qué en un momento sintió la necesidad de pasar a la mandolina de diez cuerdas?

–Fue una necesidad de tocar cosas más complejas, más polifónicas, más acordes. Ocurre que me gusta la mandolina, pero también me gusta el sonido grave. Envidiaba mucho las posibilidades del piano o de la guitarra, entonces pensé que con una mandolina, así chiquita como es, podía llegar a un registro más amplio, como hace un piano o una guitarra. Le pedí algo así a un luthier amigo, y él lo construyó para mí. Ahora estamos cumpliendo diez años juntos, mi mandolina de diez cuerdas y yo.

–En su recorrido profesional pasó por todos los géneros, desde el rock hasta el jazz. ¿Es una forma de mostrar las posibilidades del instrumento?

–La respuesta es más simple: yo nací en Río de Janeiro, pero cuando tenía once meses mi familia se mudó a Brasilia. Es una ciudad muy joven, este año está cumpliendo cincuenta años. Por tanto, es una ciudad que no tiene tradición: su tradición es no tener tradición. Allí absorbemos toda la cultura del país y del mundo, porque vive gente de todos lados. Entonces, desde muy pequeño estoy acostumbrado a tener amigos de todas las regiones del Brasil y a escuchar muy naturalmente de todo, rock, jazz, música clásica, samba, flamenco, todo. Claro que al principio estuvo el choro, que es la primera música de Brasil, pero después fui conociendo músicas y viajando, eso me transformó en la búsqueda de una cosa abierta. Definitivamente, me gusta la música buena, me importa muy poco de dónde venga.

–A partir del disco Brasilianos sentó una suerte de manifiesto a favor de la nueva música instrumental brasileña. ¿Cuál es el campo de acción en Brasil para esta música?

–Desde hace unos diez años tenemos una generación de muy buenos jóvenes instrumentistas, que se interesan por la música de raíz, pero que también mezclan lo que absorben de la actualidad. Son muchos los que están tocando y compartiendo música e información. Eso es bueno: el mercado está muy caliente, hay mucha diversidad, lugares para tocar, teatros, clubes de jazz, es un buen momento. Es mucho más fácil que treinta años atrás, por ejemplo.

–También creó su propio sello. ¿Eso tiene que ver con esta buena situación del mercado?

–Tiene que ver con ganas de hacer buena música, y de paso ayudar a los amigos. En el comienzo, el sello era solamente para los discos que yo producía, pero después empezamos a sumar otros músicos, gente que hace cosas parecidas, y así logramos un catálogo que recorre la música tradicional, sumando todas las otras influencias.

–¿Y allí funciona ese tipo de música, tiene su mercado?

–Seguro. Aquí en Brasil, el mercado solamente crece.

–En varios lugares se habla de usted como “el Jimi Hendrix de la mandolina”. ¿Cómo le cae ese título?

–Como algo gracioso, y a la vez como un honor, desde luego, me están comparando con un grande. Yo hago mi música sin preocuparme, totalmente de corazón, busco la belleza, aquello que no tocamos, pero que sabemos que existe, el alma, o como quiera llamarle. Entonces, cuando vienen estos elogios, bueno, soy humano y me quedo contento, claro. Pero no es para eso que hacemos música. Yo hago música para ganar amigos.

Ver nota: Página/12 – 23 de Septiembre de 2010

Click aquí para adquirir tus entradas, o llamando al 5236-3000

“Arrancame la vida” en el Teatro El Nacional

Vuelve a los escenarios el musical argentino, más romantico de la historia. Juan Darthes y Cecilia Milone en una nueva versión y una nueva puesta de uno de los exitos del espectaculo argentino: “Arrancame la vida” de Chico Novarro – Betty Gambartes. Realizarán funciones en el mes de noviembre el Teatro El Nacional.

Arrancame la vida

Hay en el espectáculo tres secuencias identificables: Una, el desencanto y la inexplicable separación. Dos, el colorido del show caribeño, que interpreta la pareja y su compromiso con la escena, con recordados ritmos de los años 50, emparentados con el bolero. Tres: la soledad , el reencuentro, la lucha por el poder, y la desgarradora entrega del final: “..Oblígame a vivir para tu amor, pero no me obligues a decir adiós “. La recomendación que hace Chico Novarro, es si fuera posible, disfrutarlo en pareja.

Ver nota: CScomunicarte – 20 de Septiembre de 2010

Click aquí para adquirir tus entradas, o llamando al 5236-3000